lunes, 3 de junio de 2013

"The moon"

Aquel dibujo sigue significando mucho para mí a pesar de que hay cosas que han cambiado.

Sin importar lo que hagas, ese cuerpo sigue su curso lejano e inalcanzable.

Y allí dos canes perfectos aullan a la luna.



2 comentarios:

Pez Madrid dijo...

Ayer en la sala de espera (o la sala de la paciencia), había pensado justamente en la idea del karma. Me pareció que de alguna forma, siempre estamos esperando justicia y un sentido que nos pueda ser entregado a posteriori, cuando podemos visualizar los acontecimientos de manera más global. Es más o menos inevitable para mí pensar en los por qué o en qué debo aprender de todo esto, intentando sacar lo mejor posible, pero no sé.

Quizás esto esté relacionado con buscar la perfección que vemos en el arcano XVIII, y que al mismo tiempo nos está mostrando un espacio desconocido, que tal vez sea también irreverente. Estamos demasiado temerosos, demasiado expectantes, y puede que no dejemos que las cosas simplemente sucedan dentro de su caos.

Pez Madrid dijo...

O pare de sufrir, o todas esas tendencias de espiritualidad new age que están tan de modas hoy en día (me acordé del tipo de Submarine que hablaba sobre el aura y el poder está en tus manos etc etc etc); transfiguraciones y mescolanzas de lo que se pensaba como originario. Está loco el mundo, intentando globalizar los sentidos y los sinsentidos, y me siento parte de esta mescolanza capitalista pensando que todos tenemos un camino para elegir.

Pero bueno, desechaba la idea del karma claro está, es sólo que en la medida en que tenemos algo carecemos de un montón de cosas más. Tampoco ha sido nada grave y me regalonean mucho, así que mantengo el ánimo.

Y bueno, sobre lo otro, justamente hoy hablábamos con un amigo eso mismito sobre el deporte (o sobre tantas disciplinas) a propósito de Murakami (me vas a terminar haciendo un chirlito de tanto hablarte de Murakami) y "De qué hablo cuando hablo de correr", ya que pareciera normalmente que uno realiza las cosas con ánimo, con una energía insuperable y una felicidad inimaginada para los demás(tal como la que muestran las personas dentro de facebook), y sin embargo, cuando tienes que hacer un trabajo constante, sabemos que no existe esa energía derrochada, que lo que se está poniendo en juego no es tu felicidad, sino tu capacidad de concentración, tu disciplina y un montón de cosas más que exceden un trabajo en sí. Debemos ordenarnos y planificar, pensando en tiempos específicos y no en golpes de suerte o avances rapidísimos.

Y uno sabe, te cuesta, tal como cuando estás en primer año de universidad y te pasan un texto de Deleuze o cualquiera de estos escritores contemporáneos que no entiendes absolutamente nada. Y tienes que leer una y otra vez, o ejercitarte una y otra vez (ejercitarte mentalmente y físicamente), acostumbrarte y después exigirte. Siempre van a estar estas personas felices que te dicen que lo tuyo es simple de realizar.

Creo que aquí también podría estar en juego una forma de pensar que tiene que ver no con el deseo, sino con la obtención de una cosa.El deseo está relacionado con la curiosidad, pero también es el primer paso hacia las labores que exigen cierta disciplina para llevar a cabo consigo mismo.

Pero esto es sólo una divagación entre tantas otras.