jueves, 12 de agosto de 2010

Pedazo de día

Aires caldeados de ocasiones pasadas son los que aparecen y se fugan en instantes efímeros. Cuesta volver a lidiar con ellos, si es que en algún momento se hizo, aunque siguen fluyen independiente de la posición del sol.

Un animal tiene hambre y no lo sabe, mientras que en la distancia la muerte lo observa de reojo sin tener idea de lo que ve. El perro ladra y alguien le entrega un pedazo de pan algo usado. Hoy no le toca perecer, pero nadie se hará cargo de sus caricias nuevamente.

Ni aunque pudiese me podría hacer cargo de un amigo animal, cargar con la pesadumbre de su muerte el día en que las caricias ya no sean suficientes... Es un reto para el cual no estoy preparado.