viernes, 25 de diciembre de 2009

Blanco, blanco, blanco, negro, blanco

La vida no es tan distinta a lo que era.
El tiempo continúa fluyendo como lo ha hecho desde que la perspectiva se dio a la conocer y se manifestó para dar cuenta de las diferencias que se dan en esos ríos que ya no son el problema.
En realidad el río ya no fluye, pero el tiempo sigue igual. El frío consumió hasta el último recurso hídrico y lo dejó en un esta de animación suspendida en la realidad más futurística posible.
Los celcius fueron derrotados por la supremacia de los fahrenheits, y los pies pisaron a los pobre centímetros. Fuera de aquello, y de la lluvia más blanca de la conciencia, con su suave caer y frívolo sentir, la vida se estabilizó.
Un sabor pudo cambiar, tal vez la amabilidad de un trato inicial es la primera vista de un posible amor a la tierra que se pisa, que a ratos se confunde y camufla entre algunos cristales.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Claro, claro; y sutil

Claro, claro. Como el agua, de una corriente algo turbulenta.
Es la finitud, la pregunta es el principio y la respuesta, claro, el final.
El final es el límite, es una pared infranqueable, es un cajero automático con refuerzo que previene el oxicorte. Y bueno, el intento de un final vendría siendo el alunizaje de la realidad, que choca con la cortina de hierro que recubre sus secretos

Sentí en un momento la urgencia que luego de calmar, en algo las pasiones, solicitaron una auditoría de las sensaciones. Genial, dirán algunos, pero no lo sé. Ellos tampoco lo saben, si lo supieran no responderían las cosas que no saben en vez de articular intentos infructuosos.

Buscar el deseo, desear lo deseable y abandonar lo indeseado; ¿dónde se encuentra el deseo? Porque deseo encontrar lo que me haga desear. La pasión prende chispa en la imaginación y en combustión quedan los absurdos pensamientos. Cuántos de esos no quedaron y solo fueron balas al aire, la verdad es que se han gastado buenas ideas y en su finitud se han ido al infinito, para que luego alguien, de rebote, les atrape y rescate.

¿Desde dónde quiero hablar? Aún no está claro que quiera hablar, pero lo que sí puedo decir es que quiero abrazar la realidad desde el frío satisfecho en los peldaños que llevaban al placer y que ahora son la puerta de salida de ideas que no vienen al caso, pero que en este caso precisamente, pasan a ser las protagonistas de la dulzura de un perfume que ronda en la habitación agotada. Los sustentos están ya algo adormecidos y las ideas siguen brotando, contrariando la lógica del deseo que mediante su supuesta satisfacción agota sus recursos.

El suelo lo sabe, está algo acostumbrado al ritmo particular que cobija como un ente indiferente de la excitación; los pensamientos deberían de estar cansados, agotados, pero no es así. Las ideas no confluyen hacia un lugar provenientes de otros, porque es ahí y en ese lugar que quiero encontrar la idea que prima la realidad. El sabor perdido, el sabor encontrado, el sabor nuevamente perdido. La pregunta cambia, la satisfacción no es el final, sino el principio de ideas embarazosas que cruzan por el tiempo pero no a tiempo.

La biología no me basta para encontrar sentido en la falta de sentido que tiene una idea en su composición química; no me engañes que yo todavía no lo hago, entonces mejor juguemos a divertirnos con las verdades que solo nacen gracias a las presentes falsedades.

Son las ideas que nacen de un buen momento, no sé si esos momentos se multiplican y aplican a otras extremidades que no conozco, tal vez me lo he cuestionado desde donde el deseo lo permite tras la realización, pero eso es solo por y gracias a la realidad de un encuentro mítico que no habla de sacralidades y que tan solo narra la historia de una vivencia de lo realmente sagrado.

Puede que no tenga el don necesario para traer al presente sucesos pasados, pero me calma la idea de construir un mundo de ideas verdaderas amparadas en la realidad y no en la fantasía, un mundo que haga que se estabilice el ensueño del deseo resuelto y el placer por resolver. La cuestión que prima es la gratificación, pero justamente sin gravitar en torno a esa resolución; el espacio de la sutileza tiene un buen sabor que, en lo posible, quiero seguir lamiendo desde su fuente.

viernes, 11 de septiembre de 2009

La función hace al nombre

Hierve sobre la piel, en la punta de los dedos del pie: el frío reina sin cabeza ni extremidades, porque si es verdad su presencia en tus manos, lo cierto es que no puedo distinguir. Es un tenor que no canta de avanzada y no lo vuelve a intentar; es un baile que no termina en un coito prematuro y unas cuantas ideas un tanto embarazosas.

La piedra que cumple la función de pedestal se cansó y se marchó, es por esto que la escultura reposa sobre el húmedo césped que ha sucumbido ante el rocío matinal. Y es también claro que la figura que realiza las veces de espejo no comprende la ausencia de la presencia del pedestal cansado. Se largó y no ha vuelto en varios ciclos matutinos, por ello las marcas de la silueta petrificada van entregándose al avance de un moho tormentoso que explota en un rezago de vida donde no existía. Es un anti-recurso que apareció y con el tiempo camufló su exquisitez entre las tierras de pastoreos de una hacienda perdida.

El frío no fue lo suficiente para congelar el movimiento del pedestal, pero sí logró hacerlo pasar desapercibido en su huida en la que la escultura no logró divisar ni palpar, mas sí degustar su ausencia.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Podados hace un tiempo

Podaron los árboles y la calle ya no tiene el brillo que alegraba la vista de quien alzara la mirada al vacío que era adornado por la creación de lo natural. En este tiempo, lo único que veo es una avenida domesticada por el poder transformador de una civilización, y ese último árbol recuerda sus tiempos mozos gracias a un pequeñísimo brote que vislumbra la continuidad de la batalla tras estos tiempos gélidos.

El espectáculo es deplorable, el orden anti natura no calza en los árboles, está fuera de ellos y a la vez es lo que les queda porque los árboles no optan en una humanidad que se viste egoístamente de pensamiento intelectual para derribar a otros seres que no llegan al nivel del logos que se profesa como sinónimo de cultura.

No es que sea un ambientalista o algo así, pero la ruptura y tristeza que genera en mí el sórdido paisaje de árboles acabados en invierno es algo que mueve algunas piezas y acomoda otras. Tal vez si conociera a ese pequeño panda que nació en medio de una recóndita montaña en China y que está siendo vendido por un chino inescrupuloso que lo alimenta con semillas de girasol y alpiste mientras espera al mejor postor, solo entonces podría sentirme conmovido con la imagen. En cambio, debo obedecer a lo que mi vista, olfato, audición, tacto y gusto me permiten en la experiencia del día a día, sin saber de aquel panda que sufre.

martes, 14 de julio de 2009

Error común: falta de práctica

Sentimiento, incluye la mentira del sentir. La fantasía ajena de la realidad que durante instantes se mezcla con la realidad y se suma para crear el espejismo perfecto que dura por un instante determinado para desaparecer. Sí, porque no se zafa el sentir de las ataduras del tiempo, aún menos lo puede llegar a lograr el sentimiento con su parte hipócrita que aspira a el suspiro de un egoísmo alucinante que desvirtúa a la realidad en un recuerdo borroso que pasa a ser tan solo un recuerdo. Una memoria de lo que no ocurrió y pudo ser, aunque esta memoria quede al debe porque su crédito de realidad se quedó corto y duró mientras las verdades subieron a la superficie para desmitificar lo que no era.

Es entonces cuando florece en el pensamiento eso, la respuesta a tal estúpido cuasi-desliz... "falta de práctica", endemoniado juego de vida es el que se lleva a acabo de vez en cuando y de tanto en tanto.

Un suspiro al final de la noche y otro después de un nuevo amanecer; la búsqueda de un engaño perfecto cuando está dicho que la perfección no es un ideal, sino que un placer.

sábado, 4 de julio de 2009

Admirando los pasos

Debe de ser un sentimiento universal, pero no está demás plasmarlo.

Todos luchan con sus inseguridades, y los que no lo hacen es porque ya llevaron acabo esta tarea, infernal tarea para muchos. Caminas por la calle, la gente se ve "bien", o se ven como se debería de ver la gente que no tiene un rostro repetido. Es gente, caminan y todos parecen llevar consigo sus propias preocupaciones o ansias, son personas que viven independientes y que desde mi ventana se observan como personas que caminan, van y vienen, vienen y van. No paran de caminar, son personas absolutamente felices, sí, parecen personas seguras. Deben de ser felices, no me demuestran lo contrario, salvo una que otra persona que tiene en el rostro gris, pero son minoría absoluta, a veces somos minoría absoluta.

Esta gente que veo son personas que no se detienen, caminan desde antes de que las observara, y siguen caminando aún cuando yo no estoy. Seguramente deben comer, a veces, pero nada me quita esa idea de que caminan, son trotamundos, son patiperros. Aparecen y van dejando su huella en mis pensamientos, a algunas de estas personas las paso caminando, no es difícil. Con otras simplemente nos cruzamos porque llevamos caminos distintos.

Esas personas que no conozco no van a ningún lugar, porque esas personas no tienen un hogar al cual llegar. Tampoco tienen una madre a la cual saludar el día de las madres. Es triste para mí pensarlo, pero de seguro para ellos no lo es, creo que son personas carentes de otras personas. Solamente establecen relaciones que son medidas en segundos, esas relaciones visuales que no tienen ningún tipo de contacto físico y ni siquiera verbal.

Son personas admirables, entrenan sus mentes y cuerpos para aparentar ser simples transeúntes, se nota en sus gestos que estas personas tienen habilidad en lo que hacen. Dedican sus vidas a vagar por la ciudad hasta que en un instante casi ínfimo sus movimientos adquieren sentido, y ese instante es cuando yo los veo pasar, y es cuando más simulan ser personas que buscan y encuentran en la vida, personas que sí tienen sus propias realidades y que no son producto del sueño de alguien.

Recién entonces han cumplido su objetivo, y cuando las veo por segunda vez y las reconozco, ahí es cuando han perdido su trabajo. Dejan de ser empleados con tal objetivo, el de simular existencias completas, para pasar a ser lo que sí se percibe, personas que realmente hablan y comparten inquietudes.

domingo, 21 de junio de 2009

Hoy la risa se apagó

Si la vida se vive como en la televisión, ¿es acaso la "risa" una pista pregrabada que fija las situaciones de distensión?

En momentos en los que estamos por enfrentar alguna tensa situación, solemos bromear al respecto o en ese contexto, con el fin de alivianar la vivencia. La experiencia se inunda de la dicha momentánea que entrega la risa, por lo que nos relajamos y sentimos de una forma tal que no entrega una falsa sensación de seguridad. Digo falsa porque previamente, antes de invocar la jocosidad, las cosas eran distintas y la risa no crea más que un ambiente en el cual el contexto no ha cambiado, la desesperanza sigue presente, la soledad persiste, los espíritus que intentamos enviar lejos no han hecho más que camuflarse entre los árboles para luego emprender nuevamente su ataque reinante de misterio.

Hoy es un día especial, tal como la mayoría de los nuevos días, hay una nueva emoción que se gesta y se mantiene por sí misma. Tú también la debes conocer, de lo contrario no estarías leyendo estas líneas, y por ello voy a dibujarte el panorama, como un presente de mí para ti en este día de lluvia a medias...

«Estás inmóvil, el frío reina. Sientes el movimiento continuo. la fuerza que fluye pero que no alcanzas a observar. La humedad hace que tus palabras que no pronuncias salgan y se presenten desde tu boca en una equivocada invocación que las hace dibujar figuras suaves que desaparecen.
Estás siendo, eres, tus pies se sienten apenas y te preguntas si acaso tienes frío porque es algo que realmente no puedes sentir. Observas alrededor y te da cuenta de que el color de las cosas es gris por hoy, la fuerza que ronda tus sentidos se hizo presente desde hace unas horas y continúa cayendo por sobre lo que la vista alcanza a tocar e incluso imaginar.

Ahora sí sientes el frío de tus pies, pero aún no te puedes mover porque ese pensamiento del que intentabas escapar te aprisionó en el momento en que comenzaste a divagar en pensamientos que no conducían a nada. Es en ese instante en que la soledad hizo su astuto movimiento y creó en ti la ilusión de un nuevo día, el que se desvanece mientras tu corazón comienza a disminuir su ritmo. Paulatinamente dejas de ser persona, la esencia que bailaba a duras penas en tu cabeza se sentó a descansar y se va a apagando, y con ello la desesperanza pasas a ser tú.

Se cierran levemente tus ojos, claro que no lo notas pero te digo, yo te estoy viendo. De a poco tu rostros se seca, tus labios se parten y el vapor que exhalabas disminuye su volumen hasta reducirse a un casi imperceptible hilo que apenas de se ve. En una bocanada de aire, tu sombra desaparece, ahora está dentro de ti y no sientes las manos que tiemblan levemente. Dudas de lo que eres, piensas en lo quisiste ser y la vida se te va entre ráfagas de desesperación. Recordaste que buscabas ser algo, no importaba qué, pero estabas seguro de ello.

Estás llorando tu propia muerte, pero la lágrimas no corren porque tu cuerpo está muerto. Y te preguntas "¿estoy muerto también?", mientras la realidad aplasta la última parte de tu visión, la luz se va apagando... Pero entonces recuerdas que querías ser, viene a tu memoria las incontables veces que te has visto en el espejo con sensación de amargura, aparecen las ganas de demostrarle a puto del destino que no tiene cabida en una vida en la que tú existes, en una vida en la que tú eres. Por eso sales desde el fondo con la desesperación de que el agua no ahogará lo que te queda, buscas en la realidad el vencer a la maldita desesperanza que te ha hecho su perra, y logras sacar tu cabeza para dar una gigantezca bocanada de aire que te permite seguir viviendo. Eres nuevamente y el influjo hipnótico de la llueva retrocede para dejarte el paso a ti para que seas»

Piensa ahora la vida sin la risa que te indica cuándo debes distenderte... ¿qué es lo que queda?
Un vacío sin alma, pero que realmente es lo que es. Mira la televisión, ve algún programa que sea cómico y ahora omite las pistas de risas que aparecen; ¿Qué es lo queda? Actores interpretando roles, personificaciones ficticias que no son. La risa entregaba la falsa ilusión de la dicha, sin su magia las cosas son lo que son.

viernes, 19 de junio de 2009

Oscilación entre la ficción y la realidad

Claro que no es extraño: A veces es que escuchas una canción y habla de tu vida, de algo que te pasó hace un rato e inevitablemente piensas "es coincidencia... ¿o no?". Otras veces estás buscando incesantemente algo, una dirección, hay una necesidad imperiosa mezclada con la desesperación del tiempo perdido y justo en ese momento alguien alza su mirada hacia ti y dice "¿te ayudo en algo?". En algunas oportunidades la esperanza se perdió, quien te podía brindar ayuda ya avisó que no llegará y te sientes mal por lo que la situación empeora, pero esa misma persona que te avisó previamente que no podría cumplir llega sorpresivamente y revive los ánimos de vida.

Situaciones así se dan en el día a día, y si bien no todos somos tan afortunados para vivirlas con relativa frecuencia, hay quienes tienen la fortuna o la aprobación para vivir de tal manera. Son personas favorecidas ciertamente, personas que obtienen lo que necesitan sin demasiadas resistencias.

Pero también existen personas que justamente viven de la otra manera, aquellas que la mayoría de las veces se sienten solas porque “el” gesto que necesitaban para revitalizar sus ánimos llegó el segundo después de que fuera necesario o simplemente no apareció. A esas personas la vida no los castiga, sino que los premia. Sus logros serán suyos, sin la dichosa fortuna de por medio, aunque aquello no signifique nada ciertamente.

Bien seas del primer grupo o del segundo, no es realmente relevante porque lo que verdaderamente vale la pena son los segundos claves de las relaciones con otros. Aquellos en los cuales te juegas la vida y las almas se juntan en una sinfonía alucinante, la vida baila y la interacción viene de la mano con el dejarse guiar por la vida. Tiempo y espacio no existen, sino que el tiempo se detiene en un giro de cámaras de 720º que otorga una visión aún más impactante, esa visión que tan solo se ve con las sensaciones del ser. La realidad se torna ficción, la fantasía se hace historia y las personas dejan de ser personas para convertirse en lo que realmente son: energía electromagnética detectada por los ojos, vida saboreada con las papilas gustativas, vibraciones oscilantes en contra del oído, aroma que penetra por los orificios nasales, ausencia/presencia del calor real, sin caída gracias al equilibrio, noción del estar/ser corporal y una mano que se estremece ante la reveladora sensación del tacto que opaca al resto de la existencia.

La realidad deja de ser en sí, y pasa a dejar de ser, se convierte en la falsedad absoluta que buscamos con ansiedad desde el comienzo. Incesante la vida se entrega a los pies de quienes logran tal grado de interacción, el diálogo de vida entre las verdaderas personas, solo eso, puede entregar tal grado de satisfacción que hace que la existencia misma nos observe y ría una vez.

Pero quien llegue a estos niveles de interacción notará la maldición de la cual ha sido objeto, porque los demás lazos le parecerán banales, y la vida se irá a la mierda. Como todo, la intensidad es un arma de doble filo. Es una sentencia de vida. Advertencia « consuma bajo su propio riesgo»

lunes, 15 de junio de 2009

Aspereza de un día de precipitaciones

Todos los días son hoy, cuántas veces se ha repetido este día 14 de junio es una pregunta que no está demás. Porque la historia en muchos casos es cíclica, las cosas suceden y suceden una vez tras otra hasta que nos mareamos de saber en qué estamos metidos, y simplemente nos dejamos atrapar en el mágico hechizo del tiempo que todo permite, salvo nuestras vidas.
Hoy es de esos días en los que el agua cae sin mayor dificultad, y existe un alivio porque hace tiempo que no caía agua por lo que sabemos que las cosas "estarán mejor", pero no existe garantía de aquello. Nada nos asegura, aún cuando las esperanzas son motivadoras, que las cosas sucederán, nadie puede decir a ciencia cierta qué es mejor y menos aún asegurar que el futuro el prometedor.

Ciencia es una convención, convenzamos al mundo de aquello que perseguimos y corramos juntos para que así el camino no se haga cuesta arriba, una vida de sueños y bailes en la oscuridad.
Son etapa, ciclos, que sin duda alguna se repetirán, pero ahora y estando en mi propio ciclo es cuando dudo de todo lo dado, de la existencia de un futuro prometedor, y dejo caer a las esperanzas en un vacío que del que difícilmente saldrán ilesas. Tengo miedo al futuro, y no es primera vez que lo tengo, pero esta vez creo que puedo decir que sí aprendí y por ende aplicaré todo lo que esté a mi alcance para demostrarme que el temor al futuro no es nada más que una lucha con los malditos fantasmas de un pasado que pasó de largo las promesas de la niñez. Es puto el futuro, pero yo soy su proxeneta y aquí nadie me va decir lo que tengo o no que hacer.

Además, las cosas no son como lo eran. Se superaron miedos, se batieron barreras y el mundo está más recargado que nunca. Que nadie me venga con viejos rencores, a lo más acepto los nuevos, pero fue lo negativo y quememos un par de ramos de olivos para brindar y alejar las fibras negativas de la lana con la que se teje el nuevo futuro. Venga para todos una nueva promesa de un "mejor mañana", y un aún mejor pasado mañana.

sábado, 13 de junio de 2009

Las consecuencias de una vida de contenciones

Formidable, la vida está llena de vacíos. Sí, eso está algo más claro hoy en día, de hecho el tema ya fue tratado en el post anterior, por lo que no es necesario volver a hablar respecto al vacío que está tan presente y siempre lo estará, ese mismo que no nos deja ni tan sólo por un segundo en un arduo día del buen/mal vivir, ese que nos persigue en conjunto con los adjetivos.
Maldigo al vacío existencial, a pesar de que es precisamente gracias a su existencia (o la presencia de su ausencia) que podemos denominar aquello que no es vacío, y dentro de esa categoría me gustaría nombrar a los «sentimientos». Si a algo se le suele desasocia del "terrible" vacío, suelen ser los «sentimientos».
El dinero es falsedad y con ello todo lo que respecta al uso de este, el consumo. Pero no, cuando en el medio se encuentra una razón «sentimental», el dinero pasa a ser una bondadosa herramienta que permite ayudar a unos, y que otros se sientan «sensibilizados» al respecto de una situación en particular. Ahora, cambiemos el dinero por la muerte, ocurre exactamente lo mismo en movimientos de masas que levantan una bandera «sentimental» para luchar en contra del enemigo que representa todo aquello que ellos no son.
Así, también podemos llevar esto a dimensiones individuales, en donde con distanciarnos de nosotros mismo, podremos llevar a cabo la tarea de identificarnos de forma «sentimental» con actitudes tan justificadas por el «sentimiento» que rozan lo irracional.
Entonces ¿cuáles son las consecuencias de una vida de contenciones?
No lo sé, no estoy dispuesto a llevar una vida contenido, por lo que nunca lo sabré.
Pero algo que sí sé es que los «sentimientos» tienen una gran importancia, porque son los que entregan sabor a las relaciones humanas, son los que nos llevan a entender que efectivamente existe gente a nuestro al rededor: aún que ojo, no se dejen llevar completamente por los «sentimientos» porque la sensaciones conllevan una mentira, la misma que alimenta nuestra realidad.

jueves, 4 de junio de 2009

Insitencia perpetua

Siempre que las personas se enfrentan al abismo lo nombran de la misma manera: «vacío existencial».
Palabras mayores, se enfrenta a la existencia a través de su conjunto vacío, la ausencia de la existencia es la que genera este vacío. Pero ¿podemos hablar de un vacío? Cuando se nace, se adquiere un compromiso mortal con la vida: la vida dura hasta que la muerte nos alcance, sea cuando sea, y es en este mismo contrato con la vida en donde estampamos nuestra firma sin leer la letra pequeña.
Así este contrato incluye una serie de cláusulas como la de que "al que no le agrada el humo, es al que le llegará cuando alguien fume", o "cuando todo va bien, algo tiene que salir mal", pero no es el objetivo enunciar aquí las distintas cláusulas, para eso cada uno tiene que investigar, y una buena forma de comenzar sería revisando a «Murphy».
Sin desviarse, el vacío se presenta de vez en cuando, cuando las cosas no parecen ser lo suficientemente consolidadas, y es parte del contrato el que esto ocurra. No se puede ser presa del vacío, pero lo que sí se puede evitar es nombrarle de la manera que le corresponde, es por ello que algunas personas se ven ajenas de vacíos existenciales, pero no encuentran la razón de sus sentimientos de soledad que no les permiten encontrar a otras personas que estén en la misma sintonía, el vacío los confunde y limita.
Ahora, lo mejor es identificar el vacío en las pequeñas cosas de las que somos parte en el día a día. Observar a esas personas que nos hacen reír y que sentimos que son parte de nuestras vidas, y que repentinamente dejemos de sentir empatía sin razón alguna: eso significa que encontramos un vacío, así se hace. Ahora se deben de hallar las causas y rápidamente brotan las preguntas del ¿cómo y dónde? El como es complicado, el donde es sencillo: en ti. Las perturbaciones del vacío existencial se centran en la falta de sentido, con sentido las cosas adquieren nuevamente su curso. Mediante los compromisos con la realidad forjamos nuestro sentido, siente y asiente cuanto pueda caber en ti. Ve y únete a un grupo social que no sea tan subersivo para la sociedad, encuentra sentido no la falta de este. «Siente», entra en contacto con tus sentimientos: los demás son personas, y pueden vibrar juntos, sean una orquesta, pero recuerda no mezclarte con cualquier instrumento, no todos suenan tan bien juntos al menos de que sean tocados por un gran intérprete, siéntete con suerte y sino para qué estar aquí.
Algo justo sería que todo encontrásemos sentido. Busquemos porque el que busca: ENCUENTRA

martes, 2 de junio de 2009

Dormitando... se va el tiempo

Dormir es un bien necesario.
Algunas personas sienten que dormir les quita tiempo, sus ritmos de vida exigen más horas de vigilia por lo que opta por recortar las horas que dedican al descanso, porque el sueño representa un tercio del día a día.
En números:
Un año tiene 8.760 horas. Si dormimos 8 horas diarias, al año estaríamos durmiendo 2.920 horas. Si mantenemos el mismo ritmo de vida durante 20 años, las horas de sueño serían 58.400 horas, lo que se traduce en que durante 20 años pasamos aproximadamente 6 años y medio durmiendo. Pero si el tiempo de sueño lo reducimos a 5 horas diarias (como muchos suelen hacerlo) en vez de estar 6 años y medio durmiendo, pasaríamos 4 años durmiendo, lo que se traduce en un aumento del tiempo que uno "vive" de 2 años lo que no es menor.
Muchos optan por esta salida, yo no puedo. Perderé un tercio de mi vida hasta que me vuelva viejo y entonces recién comenzaré a vivir las horas del día, y de la noche.
Un buen dormir no va en las horas, sino en un buen vivir. Mientras más calmado estemos a la hora de dormir, más recuperador y pacífico será nuestro sueño, y tal vez tengamos un buen ensueño.

viernes, 29 de mayo de 2009

Articulado de esta forma

Es por esto y por lo otro, ajeno de la 'verdad'.

  • Pero ¿a qué se refiere aquel lenajo concepto que atrapa lo que no cabe en él?
    Se suele entender a la 'verdad' como lo real, la honestidad sin ser relativa y otras cuantas formas de las cuales no quiero hablar en este momento porque no existe una definición clara al respecto, y para efectos de este escrito, ciertamente no es relevante.
    A pesar de estar oscuramente definida, la 'verdad' se suele articular en contra de lo 'falso', de la 'falsedad'.
  • 'Verdad', 'falsedad', 'falso' y 'verdadero', dos palabras, dos conceptos que no se encuentran definidos y que sin embargo las personas suelen tomar para sus fines. Lo 'verdadero' no es distinto de lo 'falso', y esto es fácil de explicar: si una persona dice ser súperman, podemos sospechar la existencia de 'falsedad' en su relato, pero es sólo una sospecha, no muy distinta a lo que entendemos como intuición. Así también, se puede creer en este relato, y estar oyendo al propio súperman emitiendo juicios de realidad, utilizando la fe esta vez.
  • Lo real es lo que se entiende, lo que se quiere, lo que luchamos para que siga siendo. Claro, nunca podremos volar al menos de que la realidad de un vuelco hacia nuestro interior, donde y cuando las cosas cambiarían, así como también lo harían en el día a día si lo permitiésemos.

Me gustaría vivir en un mundo de verdad, pero vivo en este mundo.

lunes, 25 de mayo de 2009

Se quema el pasado

Hoy tuve una entrevista con el pasado, el pasado me habló.
No puedo reproducir las cosas ni la forma que tomó, pero me atrajo hacia su seno.
Se implantó en mí la idea de que lo perdido ya no vuelve, y es en este sentimiento que hallo la idea de escribir esto.

Quiero dejar de manifiesto que la verdad se encuentra en los sueños, lo idílico es la materia prima de la realidad y no puedo callar en torno a esto: un diálogo con el pasado es la fuente de aclaraciones de un futuro todavía próximo, y la certeza de la existencia de un porvenir que se encuentra más allá de lo que podemos soñar.

Así mi entrevista recopiló datos, de los necesarios para poder continuar en una existencia, a falta de un toque de lo que algunos llaman realidad mundana, la imaginería hizo posible lo que las palabras y las imágenes no son capaz de hacer: lograr que el pasado hable con sabor al ayer. Las cosas han cambiado, y está demás decir que las personas también, los anhelos son lo único sobrenatural y místico que podemos encontrar, no es lógico esperar que las personas que conocistes en algún tiempo singular sigan siendo lo mismo que fueron, y menos para llenar el vacío de tu existencia melancólica.

No me duele el estómago al hablar de esto, nada cambió porque fue solo un sueño.
Eso sí, un sueño necesario junto a un diálogo merecido.
Ocho años y lo obtuve, vale la pena persistir siendo el mismo, en una mismidad ajena a la realidad.

Viendo la realidad onírica, me quedo en un despertar tranquilo.

sábado, 16 de mayo de 2009

Perspectivas de un cambio

Subir las escaleras es una ardua tarea, y bajarlas también.
De partida vas por la vida, así con una mueca que toca en un algo a una sonrisa y con una lágrima parcialmente mutilada por las espectativas en tu ojo izquierdo o derecho. Las cosas son difíciles y ya te has dado cuenta de eso, no es una gran ciencia, pero cuesta hacerlo consciente, las pulsiones son fuertes.
Volviendo, con estos datos y vivencias de las dificultades de la vida nos planteamos y caminamos, recorremos ciertos tramos para realizar ciertas tareas de diversas índoles. Es entonces que, sin un cartel que anuncie el peligro de que se avecina, aparece una terrible y brutal escalera conformada de diabólicos escalones que simulan tener una simetría perfecta en su realización. Escalones o escalas, ambos tienen la consciencia de la dificultad, del desafío que representan para todos y es ahí, y sólo ahí, donde recae su poderío.
Estos entes tiene muy presente que solamente pueden hacerse respetar en masa, esto es cuando una sumatoria de dos o más escalones conforman una secta llamada "escalera". Existen distintos tipos, la ciencia se ha hecho partícipe y en su afán de jugar a ser dios, correspondiéndose a la clonación y otro avances, han logrado podrucir una sepa de "escalones androides". Sé que es aterrador, pero es precisamente esta variante de escalón la que muestra mayor compromiso con la raza humana, ya que están subordinados, mediante una serie de maquinarias, a nuestros intereses y así podemos apoyar libremente la planta de nuestros píes mientras ellos en un cíclico movimiento nos transportan más allá de donde la tracción humana nos puede llevar, nos guían hacia lo alto o hacia lo bajo. Pero ese no era el punto, todo esto va guiado a que los escalones en su agrupación, escalera, se van aliando y afianzan su poder. Hacen que las personas tiemblen y no sepan qué hacer. Aún así hay valientes que prefieren enfrentarlos con el coraje de mil humanos, y simplemente los pisan a grandes velocidades utilizando a esta especie maldita para llegar hasta la cima del mundo.
De todas formas, hay distintos estilos de atravesar el campo de escalones, existen diversas realidades de juegos que potencialmente pueden llevarse a cabo, tales como ir de dos en dos.
Pero existe una forma única de aprender a sobre ponerse a la adversidad que presentan un conjunto de escalones y esta es la siguiente: ir paso a paso hasta superarlos. De nosotros depende aprender la lección que cada escalón en sus diversas formas nos pueden enseñar, porque es posible educar el alma, aprendamos de las vivencias y no vivamos sin ocurrencias.

Cambiar es posible si avansamos por la escalera de la forma correcta,
asumiéndola íntegramente.

martes, 31 de marzo de 2009

Curiosidad positiva, curiosidad negativa

Es curioso pensar en la curiosidad, lleva a preguntas que se basan en otras preguntas previas, por lo que se está creando lo ya inventado. Un día desperté y las cosas fueron distintas: las preguntas seguían en su lugar, pero tal vez su fecha de caducidad había pasado y la sustancia de las preguntas cambió. Ya no se formaban por una materia estable o conocida. Por la materia que indicaban en sus envases, no, eran distintas.
El olor, algo putrefacto. Era más como un hedor, y me hizo dudar de mis preguntas. Yo, quien supuestamente las formuló en un comienzo, era el mismo que las censuraba por su peculiaridad. Fue entonces que de un momento a otro dejaron de salir a colación en ciertas ocasiones, en un principio lo justifiqué por respeto a los demás, no quería ahogarlos con la pestilencia de mis dudas, pero luego dejaron de aparecer porque ya había transgredido en la mente la vergüenza, asesina de preguntas.
Aún así en ocasiones, casi inconcientemente, se escapaban algunas interrogantes y el hedor era perseguido por la humillación. Las personas son crueles a veces cuando las cuestiones apestan y me sentí obligado a abandonar búsqueda de aclaraciones saltando al fango pestilente, para así disimular el olor de mis interrogantes.
Tras los años, dejé de sentir el hedor, el fango logró su objetivo y absorbió mi calvario. Estuve listo entonces para encontrarme frente a frente con la vida, y de hecho lo hice. Pero las cosas no fueron lindas, ahora era otro y no me sentí yo nunca más. Veía en el reflejo del espejo a ese ser complicado y cándido de orejas grandes, pero no era el ser blanco de pútridas preguntas.
Sólo entonces lo entendí: era el olor de mis dudas lo que hacía la diferencia entre el reflejo de aquel espejo y mi persona. Desde entonces las dudas volvieron, ahora revitalizadas y más hediondas que nunca. Preguntas pestilentes que se alimentan de vivencias con sabor a ajo y cebolla.

viernes, 27 de marzo de 2009

te persiguen (unos cuantos adjetivos)

Los adjetivos tiene una justificación en la vida.
  • Un adjetivo tiene poder, describir lo que es un algo es un gran poder.
  • A un adjetivo no le importa lo que describe, es neutral en su descripción.
  • Ellos no piensan en las consecuencias, ellos son consecuencias: de un algo relator especulativo o descriptivo, independiente de quien haga uso de estos.
  • Los adjetivos sangran y esto es porque saben que son neutrales, pero los que los usan no lo suelen ser y se aprovechan del poder de un adjetivo. Esto hace infelices, neutralmente hablando, a los adjetivos que no pueden realizar acción.
  • Ningún adjetivo miente, y eso los hace llorar cuando en ocasiones son usados en la falaz realidad de quienes les dan un uso indebido. Aunque lloran por ellos mismos, no son afines a la falsedad.
  • No importa qué adjetivo sea, siempre existe una dualidad en su significación, pero no en su sentido íntegro de adjetivismo: tienen sus ideas propias a pesar de estar sometidos a la esclavitud de los homínidos.
  • Un adjetivo ES.

A pesar de todo esto, hay cosas que no pueden hacer estos adjetivos, ni siquiera cuando se hace un mal uso de ellos, un ejemplo de esto es que un adjetivo no puede perseguirte mientras caminas y te das cuenta de que hay adjetivos a la vista, se ven intimidados en un principio, no atacan. Pero cuando toman algo de confianza la parte animal de sus salvajes adjetivaciones comienza a brotar y te persiguen a paso rápido. De todas formas se pueden neutralizar con una corrida inesperada entre medio del público de una estación de metro. Los adjetivos se dejan atrás corriendo lo más rápido posible.






Un adjetivo no corre, camina.
El sabor adjetivo
es como el sabor a limón.

viernes, 20 de marzo de 2009

La oración del hoy

Todo se hace milagroso, los esfuerzos del pasado están atrás y un futuro iluminado que deja ciego al que intenta observarlo con sus ojos desnudos. Estaban muertas las ilusiones, rotos los esquemas y la decadencia venía celosamente resguardándose para tal momento, pero en una jugada que no se esperaba, lo que se ve es un sorpresivo final de fotografía que no esclarece nada, el tiempo detenido dio su visto bueno a la realidad.

Hoy es el día en que se verá quién es quién, y en el que por fin se decidirá si el espíritu es suficientemente fuerte para sostenerse en pie y hacer acto de presencia. Claro, ocasiones anteriores siempre existieron, pero esta vez (que no será la única) es cuando se frena la rueda con las manos y se le impide seguir revolucionando en el mundo, las manos la aprietan y la encierran en una cárcel de sudor y plaquetas.
De las heridas brota algo de sangre nueva, es un nuevo terminar, la historia se va en una vuelta de tuerca con la resistencia del óxido.

Alguien había muerto, así fue y hace mucho tiempo. Pero no sabía de su propia muerte, cómo revivir si no se tiene idea de que se está muerto. Por suerte el hedor penetrante regaló la nueva oportunidad y venció a la costumbre. Momento para ser, estar y ver.

Todos los días amanece en el planeta universo, será preocupante el día en que no ocurra, pero eso dejémoslo para otro día.

viernes, 13 de marzo de 2009

comienzo con vainilla

Un pie, y viene el otro, continúo el ritmo para así avanzar. La temperatura no debe de superar los 25 grados, el sol está pasado de lo más alto y golpea el lugar donde solían reposar cabellos y que ahora es una zona despoblada y búsqueda del brillo único, un poco de cera y todo sería perfecto.
Huele vainilla en el aire, o mi olfato está distorsionado por el uso. De la arboleda caen uno tras otro los frutos o gametos, en árboles nunca se sabe: materia difícil. La decepción no es sombría, sino que se viste de colores tiernos y pronuncia suaves palabras que con el tiempo arremeten en una contradicción; dicción refutada por la realidad, lo real prima sobre la fantasía pero eso es algo que no se comprende hasta que las palabras son superadas y refregadas cual lija que pule la madera de la conciencia, esa misma que se encuentra recién nacida y está repleta de astillas.
Las cosas no son sombrías. Todo se presenta en variadas gamas de colores, mientras tanto se definen los colores y comienzan las decepciones, lo que queda es estar, ser y respirar. En ausencia de pena, es bueno sonreír pero sin olvidar lo que se es en realidad: búho o golondrina.

miércoles, 11 de marzo de 2009

débil de mente

He sido transportado, el sonido ha llegado a mis oídos y estos han puesto a funcionar mi sensibilidad. Conexiones neuronales de las que no tengo idea de su existencia, vibran y se retuercen al compás de una música estremecedora. Y es cuando miro la hora, las doce seis minutos para ser exacto, y mi mente vuela en una melodía perdida.
Nunca he tenido algún tipo de súper poder, no soy lo que otros llamarían un modelo a seguir, pero algo que sí deseé tener alguna vez fue algún talento musical. No lo tengo, y a pesar de mis intentos por la desesperación, a pesar del “nunca te rindas”, llegué a mi límite cuando tomé un instrumento y asesiné a la armonía. No la conocía, pero la pretendía. Todo desaparece en un simple suspiro, tantas cosas que no sé y otras que sí aprendí no son mucho más de lo que existe, una desesperación o grito de ayuda, eso tampoco lo conozco. Lo que sí conozco son mis locas ganas de ser algo, perdurar en el sentido más egoísta, ser un rock Star es una de la muchas maneras que pretendía cuando era pequeño, pero ahora la música toca mi ser, lo hace sucumbir como una guitarra en las manos de un experto, y la vida desaparece.
Alguna vez pronuncié lo siguiente: “soy una cuerda, y dependo de quien me toque. Y tu sacas una melodía en mí que me sorprende”, tal vez será el tiempo o la vejez, no recuerdo textualmente mi cita, tampoco si realmente existió, pero no importa porque quien realmente recitó aquellas palabras, claramente no es la misma persona de hoy con pretensiones de un dios. Y de nuevo vuelvo a la desesperación que sin tapujos ataca en un vaivén atemporal, y es un suspiro que reaparece, es el que hace que pierda la conciencia y me inmersa en un mar de sueños frustrados por estar perdidos. El recuerdo atormenta el alma a tal punto que se transforma en olvido, es por ello que he vivido el sesenta por ciento de mi vida, dejando atrás el dolor y dando la cara a un porvenir que no es mucho más prometedor. La desilusión ataca, y justo en un momento en que me sentía el un todopoderoso, en el ser más afortunado. Al parecer he olvidado, y siento que debo encontrar pero son estos weird fishes los que no me dejan dormir, y me atrapan en un ataque onírico, es la vida de golpe que no permite que ocurra lo que debe ocurrir, o simplemente permite que sí suceda lo que debe de suceder. Mágicamente termina, y como si fuera un sueño comienza nuevamente en su introducción temprana, es como un segundo aliento que esgrime la vida para recordarte que sí existe, y la vida es posible. Todo es posible y vuelvo a ser. Que fluya desde las murallas y continúe por el piso, coqueteando con las ventanas que señas hacen, pero que no son suficientes para desviarlo, y siga su camino hasta mí, y haga remecer recónditos recuerdos bajos los umbrales de lo cognoscente.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Pero muy buenas tardes

Tengo un dedo menos, lo perdí como suelo perder las cosas a veces: arriesgando cuando sé que algo puede pasar. No es nada extraño, ni poco razonable, tan sólo dejé al lado mi instinto y fui yo (sin instintos), la intuición se ganó un rico vuelo al carajo, aunque las cosas no son tan terribles como el mundo exagerado de Martín Romaña lo hacía parecer. De todas formas, debo admitir que me equivoco con lo último, Martín Romaña sabía lo que hablaba, claro para Echeñique debe de haber sido difícil escribir sobre su vida, y ponerle un título así, ese fue el error, exagerar algo que era, lo que estaba y es narrado por la existencia. Ni una pizca de exageración, no, a eso yo le llamaría realidad. Grotesco a veces, pero quién no es grotesco no es persona. Sí, eso va especialmente para los delicados de mente que pretenden ser livianos olvidando su peso, porque cada pisada que dan en el piso es un grotesco terremoto del terror que sacude la tranquilidad de la paz. Dejemos de caminar y volemos pensarían algunos, pero qué sentido tiene volar si lo que está a nuestros pies nos invita a la unión, un caminar por el sendero que no tiene nada de exagerado, mas si es parte de lo que somos: somos lo que somos. Frase disponible para ser paragrafeada, pero repetida mil veces, fue un desliz de mí para ti lector pasivo.