domingo, 10 de enero de 2010

En la energía

Es el observar y ver más allá de aquello que se nos muestra a simple vista.
No existe persona que sea inmune a la vista de lo demás, las fantasías del tal 'hombre invisible' son cuentos de otros tiempos. El gran engaño está a vista y paciencia de quién se rinda ante los sabores de la vida en cuanto a lo que realmente importa: las personas.
Vivimos en sociedad, unos dirán que por un acuerdo que solamente favorece a los más débiles dándoles la ventaja de lograr la superviviencia por medio del intercambio, en cierto sentido, de 'servicios' o 'prestaciones', pero esa teoría solamente se presta para el evolucionismo y, en definitiva, el facilismo puesto a al alcance de la mano. El principio y el fin se entrelazan, y realmente aquel que suponemos es el fin, vivir en sociedad, no es más que el principio de la unión que se establece entre seres humanos.
Es que nos hemos forjado como entes sociales, a través de la dependecia. Pensar en la común unión simplemente como el resultado de las fuerzas es tan sencillo que se presta para recurrir, a veces, a existencias místicas que no se alcanzan a comprender con sentidos de realidad porque no son más que mitos que provienen de la imaginación y el miedo original a la vida sin un sustento, sin un sentido.
Ahora, y recalco el momento, ahora es cuando me atrevo a proponer que la vida busca sentido en el convivir de los seres. Pero no todos pueden convivir en una "comunión" tal y como algunas religiones la presentan; no, por el contrario, la unión de individuo se presenta, en la realidad, por medio de la atomización de las tendencias, la diferenciación que con lleva el contraste. Las vivencias, las marcas, el país de residencia, incluso el lenguaje son elementos que acotan la existencia de una persona y a los cuales el 'resto' puede recurrir para discriminar en cuanto a las necesidades y la jerarquización de estas que se establezcan, así una relación de amistad entre un hombre y una mujer, dependiendo de la instancia, el contexto, puede madurar y convertirse en pasión o más tiernamente 'amor' dependiendo de las necesidades de los entes en cuestión.
Pero de manera más global, ya lo imaginarán, y si no es así, lo siento porque por hoy esta idea me pertenece y juega frente a mis ojos mientras la vida se agota lavando sucios pensamientos y actos de otros más.
Lo trascendente no está de moda, hace rato que no, pero nunca la moda ha estado de moda y eso es un alivio.
Mientras, me contento con conocer personas y ver la realidad dentro de sus realidades, intenciones y proyecciones a través de lo visible, a través de los visible ver lo invisible es lo que se lleva ahora. Tranquilamente veo que me ves, y no veo nada más.