jueves, 14 de abril de 2016

Un suspiro: pasan los días

Miro por la ventana y veo verde. Literal, solo verde. Hay bastantes árboles, el paisaje cambió, dejé atrás ese estacionamiento neurótico subutilizado para estacionar, pero no era el caso de la gente que allí bebía.

La alergia a la televisión se intensificó, aunque no es nada que una sobredosis de silencio no cure con el tiempo. El tiempo, comienza el día y termina la noche. Curioso.

Hace unos días tuve, por primera vez en mi historia, la sensación de que la tierra era plana, de que el suelo a mis pies no está dividido por aguas y hasta olvidé de los peces. Sí, sueno a hippie, pero es difícil describir esa sensación de unidad terrícola, porque mi sensación no abarcó el espacio y por tanto las estrellas pueden seguir descansando de este humano.

¿Has podido pensar en algo real? Yo no, y eso que trato y trato con ganas. Dicen que hay que perderse para encontrarse, y es que la gente dice muchas cosas, pero la gente como unidad no existe. Somos nombres, somos acción, somos lo que hacemos, ¿qué haces estos días?

Yo vivo, y hoy estoy tranquilo. Lo suficiente como para retomar este blog y escupir un par de letras sin la profundidad que buscaba dar a este espacio en antaño. Veo algunas banderas, de países, de personas. Personas impersonales, y comienzas los ruidos de las baterías, los pianos y las trompetas.

Es que hay tanto animales en esta jungla. Tal vez, si me concentro, pueda llegar a ser todos ellos. Es una perspectiva interesante, que sacia algo de curiosidad. El punto de cuidado es saber equilibrar el valor de la experiencia animal total y el gasto de energía que una empresa de tal envergadura puede conllevar.

Opiniones y realidades.No es lo mismo, pero no es igual.