sábado, 20 de agosto de 2016

Fluctuando

El tiempo pasa. Es relativo, no hay novedad en aquello. Pero cada vez queda menos en la cuenta regresiva, pero así también la cuenta de los días perdidos que nunca volverán aumenta.

Entrega al mundo algo verdaderamente real.

Para ello, en primera instancia, debes estar cerca de lo real. Cómo decirlo, ¿puedo llegar a expresar la realidad? Llevo tiempo peleando. Y es que todo lo que hacemos está condicionado. Puede ser que no se pueda escapar de esta verdadera jaula.

La idea que tengo, tampoco es innovadora, es que entregar algo verdadero al mundo es crear a partir de la espontaneidad. Pero vuelve el problema de en qué momento las cosas dejan de ser tan solo consecuencias y puede ser causas.

Mi respuesta está en el movimiento de, como para continuar con el ánimo olímpico del momento, los atletas. Digo, esto es solo un ejemplo y no pretende ser totalitario. Pero cuando un atleta desempeña su disciplina en una competencia, vamos que hablo de los verdaderos atletas, está yendo a un lugar común y recorrido. Pues el atleta de alto rendimiento entrena en incontables oportunidades para conseguir el puesto y desempeñar su papel en la prueba de aquel momento. Y en sus movimientos se puede apreciar la disciplina del entrenamiento y cómo los músculos recorren un sendero que es conocido y a la vez nuevo. Nuevo porque el atleta expresa, al tiempo que los realiza, movimientos que son únicos en su desarrollo. Nuevos viejos movimientos que lo pueden llevar a la meta, ya sea logrando la cima o solo terminando la prueba.

Tengo la intuición que la clave para alcanzar lo real está en la pulcritud con la que se entrena para llegar al momento de la acción que puede, si la suerte nos acompaña, conducirnos a entregar algo verdaderamente real al mundo.

Por ello, y para recordarme, dejaré el hacer y realizar como tarea pendiente. Anhelo entregar algo real al mundo.