sábado, 20 de agosto de 2016

Fluctuando

El tiempo pasa. Es relativo, no hay novedad en aquello. Pero cada vez queda menos en la cuenta regresiva, pero así también la cuenta de los días perdidos que nunca volverán aumenta.

Entrega al mundo algo verdaderamente real.

Para ello, en primera instancia, debes estar cerca de lo real. Cómo decirlo, ¿puedo llegar a expresar la realidad? Llevo tiempo peleando. Y es que todo lo que hacemos está condicionado. Puede ser que no se pueda escapar de esta verdadera jaula.

La idea que tengo, tampoco es innovadora, es que entregar algo verdadero al mundo es crear a partir de la espontaneidad. Pero vuelve el problema de en qué momento las cosas dejan de ser tan solo consecuencias y puede ser causas.

Mi respuesta está en el movimiento de, como para continuar con el ánimo olímpico del momento, los atletas. Digo, esto es solo un ejemplo y no pretende ser totalitario. Pero cuando un atleta desempeña su disciplina en una competencia, vamos que hablo de los verdaderos atletas, está yendo a un lugar común y recorrido. Pues el atleta de alto rendimiento entrena en incontables oportunidades para conseguir el puesto y desempeñar su papel en la prueba de aquel momento. Y en sus movimientos se puede apreciar la disciplina del entrenamiento y cómo los músculos recorren un sendero que es conocido y a la vez nuevo. Nuevo porque el atleta expresa, al tiempo que los realiza, movimientos que son únicos en su desarrollo. Nuevos viejos movimientos que lo pueden llevar a la meta, ya sea logrando la cima o solo terminando la prueba.

Tengo la intuición que la clave para alcanzar lo real está en la pulcritud con la que se entrena para llegar al momento de la acción que puede, si la suerte nos acompaña, conducirnos a entregar algo verdaderamente real al mundo.

Por ello, y para recordarme, dejaré el hacer y realizar como tarea pendiente. Anhelo entregar algo real al mundo.

lunes, 30 de mayo de 2016

Apertura momentánea

Hace unos años emprendí un viaje. En aquel entonces buscaba rescatar y fomentar lo poco de seguridad que habitaba en mí.

Años han pasado y si bien a la luz de los hechos desearía haber actuado de una forma distinta respecto de situaciones relacionadas con el apego y control, aún así, cuando el recuerdo de esa experiencia aparece no puedo evitar sentir bocanadas de orgullo que penetran en mis pulmones como gélido aire de las montañas.

Y es que el invierno, tres o cuatro meses, la montaña, la lengua, las personas y el trabajo. Es difícil evitar centrarse en un tema y no exaltarlo, incluso haciendo el esfuerzo de no hacerlo. Y es que plantear la vida y situar las perspectivas siempre conlleva el egoísmo de las palabras, la totalidad de lo dicho y lo no dicho. De todas formas, no fue un viaje épico ni nada por el estilo. Solo fue un viaje mítico al centro mi experiencia, encerrado en mi moral y cubierto por mi piel.

Meses atrás comencé un nuevo viaje. En un primer momento quise escapar de mi realidad. No es sorpresa, en la vida ocurren ciertas situaciones que parecen imposible de poder afrontar, y en mi caso la cobardía afloró y me llevó a querer desaparecer del mapa, hacer un cambio radical. Las cosas no son tan fáciles como en la teoría, y mis deseos se vieron frutados por un cambio de fecha y lo limitado de los cupos. Todavía me reprocho aquella actitud. Aun sabiendo que era la salida fácil, quise con todas mis fuerzas escapar de la realidad, de mi vida.

Pero si de algo nos sirve el tiempo, es para entregarnos experiencias a través de las cuales podemos aprender, y vaya que aprendí durante ese tiempo. Ya repuesto, un año más tarde, los deseos de viajar persistían, mas esta vez la motivación era distinta. Soñé con la vulnerabilidad de existir en otro territorio, totalmente alejado de mi ciudad, de mi familia, mis amigos, la seguridad de lo conocido. Y es que siempre he sido tremendamente inseguro, a tal punto de dudar de todo lo que realizo.

Por ello, a modo de vacuna, me figuré que viajar a otro país por mi cuenta, exponiéndome a lo desconocido, sin nadie que me pudiese salvar en caso de apuros, sería la oportunidad ideal para hacer crecer aceleradamente a la persona que los demás llaman Francisco.

Y hasta el momento la verdad es que me siento satisfecho. De hecho, podría decir que la satisfacción apareció apenas un mes o dos de estar aquí, por lo que desde entonces cada experiencia ha ido agregando lo suyo al pozo total de lo que este viaje me ha entregado, entrega y entregará.

Quizás un de las enseñanzas que puedo plasmar en este preciso instante para compartir, a riesgo de sonar cliché, es que nunca estaremos solos.





jueves, 14 de abril de 2016

Un suspiro: pasan los días

Miro por la ventana y veo verde. Literal, solo verde. Hay bastantes árboles, el paisaje cambió, dejé atrás ese estacionamiento neurótico subutilizado para estacionar, pero no era el caso de la gente que allí bebía.

La alergia a la televisión se intensificó, aunque no es nada que una sobredosis de silencio no cure con el tiempo. El tiempo, comienza el día y termina la noche. Curioso.

Hace unos días tuve, por primera vez en mi historia, la sensación de que la tierra era plana, de que el suelo a mis pies no está dividido por aguas y hasta olvidé de los peces. Sí, sueno a hippie, pero es difícil describir esa sensación de unidad terrícola, porque mi sensación no abarcó el espacio y por tanto las estrellas pueden seguir descansando de este humano.

¿Has podido pensar en algo real? Yo no, y eso que trato y trato con ganas. Dicen que hay que perderse para encontrarse, y es que la gente dice muchas cosas, pero la gente como unidad no existe. Somos nombres, somos acción, somos lo que hacemos, ¿qué haces estos días?

Yo vivo, y hoy estoy tranquilo. Lo suficiente como para retomar este blog y escupir un par de letras sin la profundidad que buscaba dar a este espacio en antaño. Veo algunas banderas, de países, de personas. Personas impersonales, y comienzas los ruidos de las baterías, los pianos y las trompetas.

Es que hay tanto animales en esta jungla. Tal vez, si me concentro, pueda llegar a ser todos ellos. Es una perspectiva interesante, que sacia algo de curiosidad. El punto de cuidado es saber equilibrar el valor de la experiencia animal total y el gasto de energía que una empresa de tal envergadura puede conllevar.

Opiniones y realidades.No es lo mismo, pero no es igual.