lunes, 17 de abril de 2017

Señor Arjona

Durante años y por azares he tenido la oportunidad de escuchar una de sus canciones y la verdad es que me agita un tanto la forma en que plantea su situación.
No necesito buscar demasiado para saber que aquella canción fue escrita hace ya bastantes años, pero bueno, esto es un lindo ejercicio.

Usted comienza estableciendo que "conoce" a tal mujer, y para eso dice conocerla desde "el pelo hasta la punta de los pies". Creo que de partida no establece los límites del conocimiento y de cómo se hizo con dicho conocimiento, claro, de existir. Digamos que su declaración va a asociada solamente a sus aventuras en el ring de cuatro perillas, y asumo esa idea por lo que sigue en dicha canción. En cualquier caso, no existe el detalle de ningún método, y dado que esta canción está escrita a partir de una experiencia, que de por sí ya es pasada, debo señalar que el cuerpo de aquella mujer cambió tan solo un nano segundo después del último contacto que ustedes desarrollaron. Por ello usted está describiendo aquello que recuerda. Y si nos vamos al ámbito de los recuerdos, un recuerdo puro solamente se recuerda la primera vez en que se invoca; en lo sucesivo, lo que usted recuerdas es el relato formado a partir de dicho recuerdo y por no recuerda la experiencia de aquella mujer.

De aquí en más su arrogancia es inaudita; independiente del desarrollo de las futuras relaciones de la mujer, usted debe entender que todo contacto que mantuvieron se circunscribió en un tiempo y contexto determinados. Pasado ese tiempo, todo lo que pueda declarar en sus conjeturas, son solo eso: conjeturas; conjeturas de un cantante despechado.

Por esto, espero que se vaya a la mierda; y a la fémina esa de la que habla, espero que ella sea feliz y no tenga la oportunidad de encontrarse, como yo, con esta canción de mierda.

Saludos.