viernes, 6 de abril de 2012

Lo que voy entendiendo

Hagamos el siguiente ejercicio de imaginería: hay un vaso de vidrio. Este mágico y enigmático vaso tiene agua en su interior.
Al respecto algunas personas dirán que el vaso está medio lleno; otras dirán que el vaso está medio vacío, y la discusión se irá formando sobre los clásicos cimientos de quienes dicen ser "positivos" y llaman a los del otro grupo "negativo", y aquellos que dicen ser "realistas" y llaman a los otros "ingenuos".

Lo sospechoso son las percepciones, cualidades. El vaso permanece, el agua que lo habita también. Lo que cambia, y aquí está el punto crítico, son las apreciaciones que aquellos que observan se pueden generar a partir de lo que ven, pero aquello que declaran ver no es ciertamente aquellos que observan. Al declarar y apreciar el vaso, se está observando desde la particularidad de cada uno.

No hay que malentender esta declaración, no hay nada malo con aquello que nace de la particularidad y apreciación de cada ser; de hecho es un mundo maravilloso, pero un mundo construido y por tanto, es un mundo ficticio.

La realidad es la que se puede apreciar, sin calificativos, sin adornos de lo bueno y lo malo. Es el paquete de observación completo, es la imagen sin orden jerárquico, sin prioridades del observador.

El desafío que esto plantea va más allá de ver el mundo con ojos positivos y ojos negativos, es ver el mundo con ojos que realmente vean.

Ver la realidad y su brutalidad, sin buscar llenar expectativas, con espectadores que realmente ven lo que está a disposición de ser visto.

Esto no es una obsesión, es simplemente comprensión. El vaso es por sí mismo, el vaso contiene agua. No existe más que eso, en el sustrato de la realidad, eso es, es un hecho. Se pueden concluir más realidades del vaso, pero siempre conservando el sustrato de realidad, sin dejarse llevar por la creatividad arrojada en las emociones.

Si hemos de emocionarnos, seamos responsables de las realidades que creamos o fomentamos, pero siempre mantengamos en perspectiva la realidad y la otra realidad.