domingo, 7 de diciembre de 2014

En el globo

Encuentro en la niebla ideas pertinentes.
Un mordisco con el cual pierdes una extremidad.
¿Tiene el corazón extremos?
El músculo no alberga rincones.

Hallo en una nube sentimientos penitentes.
Dos lamidas te electrifican.
¿Está en la gloria un pie que salta?
El alivio va por parte de las callosidades.

Advierto en la garúa lazos persistentes.
Tres pellizcos te despiertan.
¿Escapar o viajar?
El equipaje selecciona lo que serán nuevos pasados.

Noto en un arco iris promesas pendientes.
Cuatro traiciones adornan y lastiman tu cuello.
¿Van los compromisos muertos al infierno?
El calor alivia el frío de invierno.

lunes, 20 de octubre de 2014

Al final se trata siempre de lo mismo: explicar algo que no tiene palabras y que no debiese existir.

martes, 16 de septiembre de 2014

Buscaba tanto

Buscaba la claridad de una vida en la oscuridad del tiempo.
Y es que no estaba seguro de la vida que llevaba.
Y es que no llevaba la vida de la que estaba seguro.
El tiempo se detiene, se desvanecen quienes te contienen.

Buscaba la tranquilidad en medio de la tormenta.
Fue el paso de la lluvia que mojó la tierra de la que brotan las flores.
Fue la tierra que hizo llover las lágrimas de las flores que brotan.
Te acercas, me acercas.

Buscaba una estrella por la cuál dar la vida.
Recordaste que del aire viniste y te pusiste triste.
Recordaste que te fuiste y nunca me viste.
El citófono doble confunde mentes diestras.

Buscaba el calor del sol en la soledad de la luna.
Perdí el paso del tiempo musical en la espera del amanecer.
Perdí la música del tiempo al amanecer en la espera.
Dónde estás, dónde te encontraré.

Buscaba la existencia y dejé de existir.
Por las noches soñé con el regreso de una musa culposa.
Por los sueños de una musa regresó la culpa.
Soy el futuro, soy el pasado y no me encuentro en el presente.

Buscaba tanto, que olvidé buscarme.
Nadie me va a encontrar si no me encuentro.
Nadie valdrá más si no me encuentro.
Un paso, un segundo paso, y de tiempo voy escaso.

sábado, 30 de agosto de 2014

¿De qué se trata?

[En primer lugar quiero aclarar algo: este texto tiene doble militancia. Una vez aclarado este punto, puedo proseguir]

Camino por calles desiertas en las cuales solo habitan bestias de lata. Estas criaturas se rigen, al menos en teoría, por reglas transitorias según las cuales solo el verde, y el respeto, les permiten avanzar.

La vida es temible. Caminas por calles que conocías bien y que ahora pertenecen al pasado. Extraño juego, pues viajas al pasado y te hundes en un mundo incierto y nebuloso. El contacto se desmaterializó hace bastante, pero los diálogos nunca se detuvieron.

El asfalto no tiene memoria, pero tú sí que la tienes. Al recorrer aquellas calles tu corazón late con fuerza, pues tiene miedo. Y al mismo tiempo, tu cerebro pone en marcha la aparición de un sin fin de escenarios en los cuales interpretas todos los roles que eres capaz de concebir.

Imprudentemente un animal de metal pasa, a escasos centímetros frente a ti, cuando las reglas del juego te favorecían, e instintivamente le pateas. Entonces retornas a tú propio espacio-tiempo y te das cuenta de que ni siquiera te permites levantar la cabeza, no vaya a ser que veas a la distancia una estructura que te apuñale en sueños.

Las circunstancias son curiosas y crueles, la inercia es terminar.

Y mientras todo eso ocurre en tus recuerdos, la voz de un infante, que nunca existirá, te habla de lo que es importante en la existencia. En silencio le preguntas a tu esencia: ¿De qué se trata?

viernes, 24 de enero de 2014

«Caminando y caminando por el mundo se irá consolando de a poco y un día, cuando ya no pueda dar un paso más de fatiga, se dará cuenta de que no se puede escapar del dolor; hay que domesticarlo, para que no moleste»
— Isabel Allende

martes, 14 de enero de 2014

Sobre la luna

Llegado el momento de dormir, el sueño no apareció.
La mente vaga inquieta rincones que la oscuridad no le permite vislumbrar en su verdadera naturaleza, mas sensaciones de formas rondan los sentidos.
Entonces la conciencia activa toma una decisión y busca el desarrollo espiritual mientras el común de los mortales busca el descanso.

Entrada la noche, la luz artificial es necesaria para emprender la travesía. Una vez en la posición que su maestro le ha legado a través de su ejemplo, el practicante recorre con la vista las palabras que colman sus pensamientos.
Entonces comienzan los ruidos sordos, que el practicante reconoce y desconoce al mismo tiempo. Luces engañosas acompañan ruidos familiares fuera de contexto. Al mirar hacia cierto objeto, logra ver el movimiento que no se expresa más que como una intención. Lo saborea en busca de un cambio de posición comprobable y medible, pero la manifestación solo habla de intenciones. 
En eso, aparece la sombra de un cuerpo tendido, al mismo tiempo que la intención de movimiento del objeto se disipa completamente y en el doble vidrio una sombra observa.

Como todas las verdades, son presencias que solo pueden ser vistas de costado puesto que la realidad de la mente no alcanza a comprender la luz vista de frente. La sombra de la presencia se mantiene inmóvil, no así el reflejo que nada refleja en el juego de vidrios.

Al practicante le viene a la cabeza una idea, y en su fuero interno realiza una pregunta. Hay una respuesta en forma de viento que acaricia solo un costado de su cara. El tímido practicante cae en la cuenta de que no puede pretender controlar a la presencia con el ordenamiento de sus preguntas, y al mismo tiempo descubre que en su demostración de poder, ella, la presencia, de costado, ha respondido sin intención.

Solo después de unos minutos dubitativos el practicante deja la tensión y trae la mente a casa. Tras permanecer inmóvil a pesar de sensaciones físicas que no comprende, oye el llamado de un cuerpo mayor. 

Y es cuando la naturaleza de su mente lo lleva donde el techo la vida no cubre y se encuentra con la luna refulgente. El practicante adopta una vez más la posición que se la ha enseñado y que ha logrado dominar con algo de éxito a través de su práctica mediocre. Una vez logra traer a la mente a casa nuevamente, cierra los ojos y comienza a ver.

La luna se presenta en una nueva dimensión. Más allá de su clásica imagen, lo que ve es el oscilar de su propio mar interno a un ritmo que desconoce. Las mareas internas bailan al compás de una luna etérea, mientras la vista del practicante es atraída hacia un costado en donde no se encuentra la luna. Entonces comprende que él es la luna y el mar, y todos él miran y sienten la atracción de Júpiter.