martes, 31 de marzo de 2009

Curiosidad positiva, curiosidad negativa

Es curioso pensar en la curiosidad, lleva a preguntas que se basan en otras preguntas previas, por lo que se está creando lo ya inventado. Un día desperté y las cosas fueron distintas: las preguntas seguían en su lugar, pero tal vez su fecha de caducidad había pasado y la sustancia de las preguntas cambió. Ya no se formaban por una materia estable o conocida. Por la materia que indicaban en sus envases, no, eran distintas.
El olor, algo putrefacto. Era más como un hedor, y me hizo dudar de mis preguntas. Yo, quien supuestamente las formuló en un comienzo, era el mismo que las censuraba por su peculiaridad. Fue entonces que de un momento a otro dejaron de salir a colación en ciertas ocasiones, en un principio lo justifiqué por respeto a los demás, no quería ahogarlos con la pestilencia de mis dudas, pero luego dejaron de aparecer porque ya había transgredido en la mente la vergüenza, asesina de preguntas.
Aún así en ocasiones, casi inconcientemente, se escapaban algunas interrogantes y el hedor era perseguido por la humillación. Las personas son crueles a veces cuando las cuestiones apestan y me sentí obligado a abandonar búsqueda de aclaraciones saltando al fango pestilente, para así disimular el olor de mis interrogantes.
Tras los años, dejé de sentir el hedor, el fango logró su objetivo y absorbió mi calvario. Estuve listo entonces para encontrarme frente a frente con la vida, y de hecho lo hice. Pero las cosas no fueron lindas, ahora era otro y no me sentí yo nunca más. Veía en el reflejo del espejo a ese ser complicado y cándido de orejas grandes, pero no era el ser blanco de pútridas preguntas.
Sólo entonces lo entendí: era el olor de mis dudas lo que hacía la diferencia entre el reflejo de aquel espejo y mi persona. Desde entonces las dudas volvieron, ahora revitalizadas y más hediondas que nunca. Preguntas pestilentes que se alimentan de vivencias con sabor a ajo y cebolla.

viernes, 27 de marzo de 2009

te persiguen (unos cuantos adjetivos)

Los adjetivos tiene una justificación en la vida.
  • Un adjetivo tiene poder, describir lo que es un algo es un gran poder.
  • A un adjetivo no le importa lo que describe, es neutral en su descripción.
  • Ellos no piensan en las consecuencias, ellos son consecuencias: de un algo relator especulativo o descriptivo, independiente de quien haga uso de estos.
  • Los adjetivos sangran y esto es porque saben que son neutrales, pero los que los usan no lo suelen ser y se aprovechan del poder de un adjetivo. Esto hace infelices, neutralmente hablando, a los adjetivos que no pueden realizar acción.
  • Ningún adjetivo miente, y eso los hace llorar cuando en ocasiones son usados en la falaz realidad de quienes les dan un uso indebido. Aunque lloran por ellos mismos, no son afines a la falsedad.
  • No importa qué adjetivo sea, siempre existe una dualidad en su significación, pero no en su sentido íntegro de adjetivismo: tienen sus ideas propias a pesar de estar sometidos a la esclavitud de los homínidos.
  • Un adjetivo ES.

A pesar de todo esto, hay cosas que no pueden hacer estos adjetivos, ni siquiera cuando se hace un mal uso de ellos, un ejemplo de esto es que un adjetivo no puede perseguirte mientras caminas y te das cuenta de que hay adjetivos a la vista, se ven intimidados en un principio, no atacan. Pero cuando toman algo de confianza la parte animal de sus salvajes adjetivaciones comienza a brotar y te persiguen a paso rápido. De todas formas se pueden neutralizar con una corrida inesperada entre medio del público de una estación de metro. Los adjetivos se dejan atrás corriendo lo más rápido posible.






Un adjetivo no corre, camina.
El sabor adjetivo
es como el sabor a limón.

viernes, 20 de marzo de 2009

La oración del hoy

Todo se hace milagroso, los esfuerzos del pasado están atrás y un futuro iluminado que deja ciego al que intenta observarlo con sus ojos desnudos. Estaban muertas las ilusiones, rotos los esquemas y la decadencia venía celosamente resguardándose para tal momento, pero en una jugada que no se esperaba, lo que se ve es un sorpresivo final de fotografía que no esclarece nada, el tiempo detenido dio su visto bueno a la realidad.

Hoy es el día en que se verá quién es quién, y en el que por fin se decidirá si el espíritu es suficientemente fuerte para sostenerse en pie y hacer acto de presencia. Claro, ocasiones anteriores siempre existieron, pero esta vez (que no será la única) es cuando se frena la rueda con las manos y se le impide seguir revolucionando en el mundo, las manos la aprietan y la encierran en una cárcel de sudor y plaquetas.
De las heridas brota algo de sangre nueva, es un nuevo terminar, la historia se va en una vuelta de tuerca con la resistencia del óxido.

Alguien había muerto, así fue y hace mucho tiempo. Pero no sabía de su propia muerte, cómo revivir si no se tiene idea de que se está muerto. Por suerte el hedor penetrante regaló la nueva oportunidad y venció a la costumbre. Momento para ser, estar y ver.

Todos los días amanece en el planeta universo, será preocupante el día en que no ocurra, pero eso dejémoslo para otro día.

viernes, 13 de marzo de 2009

comienzo con vainilla

Un pie, y viene el otro, continúo el ritmo para así avanzar. La temperatura no debe de superar los 25 grados, el sol está pasado de lo más alto y golpea el lugar donde solían reposar cabellos y que ahora es una zona despoblada y búsqueda del brillo único, un poco de cera y todo sería perfecto.
Huele vainilla en el aire, o mi olfato está distorsionado por el uso. De la arboleda caen uno tras otro los frutos o gametos, en árboles nunca se sabe: materia difícil. La decepción no es sombría, sino que se viste de colores tiernos y pronuncia suaves palabras que con el tiempo arremeten en una contradicción; dicción refutada por la realidad, lo real prima sobre la fantasía pero eso es algo que no se comprende hasta que las palabras son superadas y refregadas cual lija que pule la madera de la conciencia, esa misma que se encuentra recién nacida y está repleta de astillas.
Las cosas no son sombrías. Todo se presenta en variadas gamas de colores, mientras tanto se definen los colores y comienzan las decepciones, lo que queda es estar, ser y respirar. En ausencia de pena, es bueno sonreír pero sin olvidar lo que se es en realidad: búho o golondrina.

miércoles, 11 de marzo de 2009

débil de mente

He sido transportado, el sonido ha llegado a mis oídos y estos han puesto a funcionar mi sensibilidad. Conexiones neuronales de las que no tengo idea de su existencia, vibran y se retuercen al compás de una música estremecedora. Y es cuando miro la hora, las doce seis minutos para ser exacto, y mi mente vuela en una melodía perdida.
Nunca he tenido algún tipo de súper poder, no soy lo que otros llamarían un modelo a seguir, pero algo que sí deseé tener alguna vez fue algún talento musical. No lo tengo, y a pesar de mis intentos por la desesperación, a pesar del “nunca te rindas”, llegué a mi límite cuando tomé un instrumento y asesiné a la armonía. No la conocía, pero la pretendía. Todo desaparece en un simple suspiro, tantas cosas que no sé y otras que sí aprendí no son mucho más de lo que existe, una desesperación o grito de ayuda, eso tampoco lo conozco. Lo que sí conozco son mis locas ganas de ser algo, perdurar en el sentido más egoísta, ser un rock Star es una de la muchas maneras que pretendía cuando era pequeño, pero ahora la música toca mi ser, lo hace sucumbir como una guitarra en las manos de un experto, y la vida desaparece.
Alguna vez pronuncié lo siguiente: “soy una cuerda, y dependo de quien me toque. Y tu sacas una melodía en mí que me sorprende”, tal vez será el tiempo o la vejez, no recuerdo textualmente mi cita, tampoco si realmente existió, pero no importa porque quien realmente recitó aquellas palabras, claramente no es la misma persona de hoy con pretensiones de un dios. Y de nuevo vuelvo a la desesperación que sin tapujos ataca en un vaivén atemporal, y es un suspiro que reaparece, es el que hace que pierda la conciencia y me inmersa en un mar de sueños frustrados por estar perdidos. El recuerdo atormenta el alma a tal punto que se transforma en olvido, es por ello que he vivido el sesenta por ciento de mi vida, dejando atrás el dolor y dando la cara a un porvenir que no es mucho más prometedor. La desilusión ataca, y justo en un momento en que me sentía el un todopoderoso, en el ser más afortunado. Al parecer he olvidado, y siento que debo encontrar pero son estos weird fishes los que no me dejan dormir, y me atrapan en un ataque onírico, es la vida de golpe que no permite que ocurra lo que debe ocurrir, o simplemente permite que sí suceda lo que debe de suceder. Mágicamente termina, y como si fuera un sueño comienza nuevamente en su introducción temprana, es como un segundo aliento que esgrime la vida para recordarte que sí existe, y la vida es posible. Todo es posible y vuelvo a ser. Que fluya desde las murallas y continúe por el piso, coqueteando con las ventanas que señas hacen, pero que no son suficientes para desviarlo, y siga su camino hasta mí, y haga remecer recónditos recuerdos bajos los umbrales de lo cognoscente.