sábado, 13 de noviembre de 2010

Nada por favor

En un lago de aguas tranquilas pero turbias por el barro, un pez pensaba en qué pasaría si alguien llegara y lanzara a una raya fuera del agua, ¿se agitaría el cielo?

Aquel pez no sabía nada, simplemente nada el pez, pero ese día preciso se preguntó por una raya voladora y con la fuerza de la imaginación sus ojos, que nunca se cerraban, conciliaron la fantasía de un sueño. Por un instante le hizo un guiño a la desesperación y el futuro temió; por un segundo se olvidó de ser pez y persiguió su cola en veloces giros. Una salamandra no lo entendió, el pez tampoco lo supo explicar.

Nada, allí, donde el agua acariciaba sus branquias en inspiraciones agitadas, un pez, una salamandra y una raya que no estaba. Y el cielo, junto al futuro, lo observaban atónitos: el pez tenía una perturbadora ambición que obviaba el rol de cielo como techo del mundo, que ofendía al futuro y su orgullo de planificador.

La salamandra no lo entendió, pero tuvo la impresión de que debía salir del agua. Al hacerlo, pasó a llevar el lodo y un animal ocultó apareció, a ras de suelo se desplazó. El pez lo supo, tenía su oportunidad, mientras el cielo y el futuro no volvían en sí.

La raya, que nada sabía y debía, nadó tranquila tras cerciorarse de que no había depredador a la vista. Sin más que su intención, el pez inspiró la última bocanada de aire antes de arremeter con su nado frenético y la raya, que justo planeaba un poco más arriba del fondo, se vio sorprendida: en un instante fortuito, en que el futuro no cabía, en que el cielo no tenía voz, en un segundo inesperado el pez arremetió en contra de la raya desde abajo y cerrando los ojos no pudo apreciar el fruto de su esfuerzo. Solamente el cielo, el futuro y la raya supieron qué ocurrió aquel día en que un pez desbocado supo fantasear y morir en las fauces de una raya, de un cielo y de un futuro despechados.

martes, 7 de septiembre de 2010

Sobre la alegría

Se acuesta muy tarde o se despierta bien temprano, pero nunca descansa poco: la alegría necesita dormir bastante.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Un bosque

El piso está plagado de hojas ya secas, llevan bastante tiempo allí y el agua de la lluvia de hace un par de días ha proporcionado la humedad del ambiente, ambiente propicio para la vida.
Los árboles alaban a la vida, miran hacia el sol a pesar de que sus ramificaciones no llevan a otro lugar que no sean sus ramas; están carentes de esencia, se encuentran vacíos de sentido, pero continúan observando como el sol se posiciona todos los días.
Hoy es una tarde especial, yo lo sé y ellos lo tienen más que claro desde antes de mi entrada en la escena. El café es multicolor, existe alegría y jolgorio, hay rabia y pena, encuentras realidad en las distintas calidades de material, son hojas salvajes y libres. Son árboles responsable, cuidados por el sol y consolados por la luna.
Comienzan los sonidos del anochecer, los árboles se preparan para dormir. Pero no conciliarán el sueño hasta que la luna los vigile maternalmente desde el umbral del espacio.

jueves, 12 de agosto de 2010

Pedazo de día

Aires caldeados de ocasiones pasadas son los que aparecen y se fugan en instantes efímeros. Cuesta volver a lidiar con ellos, si es que en algún momento se hizo, aunque siguen fluyen independiente de la posición del sol.

Un animal tiene hambre y no lo sabe, mientras que en la distancia la muerte lo observa de reojo sin tener idea de lo que ve. El perro ladra y alguien le entrega un pedazo de pan algo usado. Hoy no le toca perecer, pero nadie se hará cargo de sus caricias nuevamente.

Ni aunque pudiese me podría hacer cargo de un amigo animal, cargar con la pesadumbre de su muerte el día en que las caricias ya no sean suficientes... Es un reto para el cual no estoy preparado.

viernes, 21 de mayo de 2010

ABIERTO (excerrado por reparaciones)

Estamos trabajando para mí.

sábado, 24 de abril de 2010

Destilado de búsqueda

Cero y de un momento a otro eres feto. En cuanto feto, pasa el tiempo y sales a la luz amarillenta, pasas a ser bebé. Como bebé aceptas y exiges tus comidas diarias, ríes y lloras por un mundo que no entiendes, desde la seguridad de los brazos (o piernas) de un otro que te acoge.
Así van las cosas, y de tanto comer y moverte comienzas a crecer. Tus brazos y piernas ya no se sienten tuyas, al igual que la protección que tanta satisfacción te entregaba, que no pasa a ser más que una barrera, una que no se puede quitar sino que se destroza.
Cuando finalmente te acostumbras, más por práctica que por un sentido de amor, a tu cuerpo, es precisamente tu mente la que te perturba esta vez. Tanto alimento y ejercicio también cambió a tu cerebro, pero a destiempo, porque si algo provocan los cambios son remezones. Y en algún momento que no alcanzaste a percibir como es debido, el chispazo prendió fuego a la imaginación, y tus pensamiento comenzaron a estar a tres metros de distancia de tu corporalidad.

Buscando solución para la separación de trecientos centímetros, te embarcas en una travesía que parte de la base de "encontrar" ese algo que te ha sido arrebatado por simplemente vivir. Conoces personas, pero no te conectas porque simplemente no se pueden acercar a ti, se encuentran mirando al lugar equivoca cuando te hablan. Pero aún así interactúan, interactúas. Ni tú mismo sabes de la separación de tres metros que te aparta de ti mismo, y te sometes a las condiciones, ante la ignorancia. Continúan hablando, día a día, comida a comida, noche a noche, salida a salida.

Cuando ya pasa un tiempo, es momento de volver, saliste con un objetivo y no pudiste cumplirlo, porque tú no estabas contigo. Vuelves a comer donde antes comías, dormir donde dormías y a compartir con quienes compartías, con el sabor a fracaso desde la boca hasta el estómago. Fuiste en búsqueda de la solución que calmara tu malestar, esa incomodidad que tienes cuando respiras en frente de alguien que mira a tus ojos, pero que no ves ante ti.
Se desfiguran los días, las horas y los minutos, fuiste en una empresa sin resultados para caer en la quiebra. Pero pasado el tiempo sientes, no lo comprendes, pero sientes. Te duele el pecho, te duele la cabeza, pero no donde solía doler en tiempos atrás, esta vez duele cerca, pero no en aquellos lugares.

Recorres tu pasado, piensas en el futuro. Te preguntas qué está pasando, no tienes idea o tal vez sí, pudo ser... Pero es poco probable. Duele, pero no duele allí donde crees, duele más allá. Duele a la distancia, duele en español, duele pero te acercas a ti mismo, no lo sabes, pero lo presientes.
Está latente, eres tú, te encontraste. Surge un problema, no puedes estar contigo, descubres que existe una distancia y es insanable, son tres pasos largos que giran a tu alrededor dependiendo de la situación. Y en vez de luchar, te sometes a tu verdad: creciendo te perdiste a corta distancia.

Ahora recuerdas, revisas tu pasado y piensas en el futuro... tiene sentido, aquellos que sí penetraron en ti no miraban al lugar en donde estabas, pero cómo saberlo, juegas en primera persona. Ya sabes el por qué, aplícate entonces.


{duele porque conociste, compartiste y no miraron en donde estabas. cual conocedor el mundo real, observaron más allá en un mismo instante, mirar tres metros más allá es cosa de práctica y mucho de intuición. extraño gente que dejé atrás por buscar, y extraño establecer profundas relaciones con un chispazo... pero eso es cuento antiguo, tres metros cambian la perspectiva, de todas formas quiero coleccionar personas con una visión desviada de tres metros, en caso de que valgan el desvío}

miércoles, 24 de febrero de 2010

Ciclo, reciclo y la duda

Ciclo, reciclo y la duda.
No existe la manera justa, el instante preciso. Por más intuición alumbrada que se tenga en una vida de momento en determinación, por más que la canción precisa produzca un agrio o dulce sabor en el paladar, las ideas y pensamientos se mezclarán dejando al mundo en el mismo vaivén que confunde a la determinación más pura, al instante más preciso y la precisión se fue al carajo.
Aún así, la fortaleza que es iluminada por la idea de un ave fénix que abatida resurge de las cenizas.
Es precisamente así, y no de otra forma, que las cosas deben ser y se viene a la mente por decreto.

Autocrático hasta el final, a menos de que se demuestre lo contrario, que como en todo, y ley física del sentimiento, siempre existe ese espacio que da pie a la duda mientras se observa desde un balcón hacia el vacío: "y si ahora me lanzo ¿volaré?"

Sabor a canela cuando la mezcla solamente incluye un puto té chino y vainilla, confundiendo a las papilas gustativas. Pero qué va, si en realidad la luz del sol iluminará cuando es debido, todos los días por el resto de mi vida y tal vez la tuya.

domingo, 10 de enero de 2010

En la energía

Es el observar y ver más allá de aquello que se nos muestra a simple vista.
No existe persona que sea inmune a la vista de lo demás, las fantasías del tal 'hombre invisible' son cuentos de otros tiempos. El gran engaño está a vista y paciencia de quién se rinda ante los sabores de la vida en cuanto a lo que realmente importa: las personas.
Vivimos en sociedad, unos dirán que por un acuerdo que solamente favorece a los más débiles dándoles la ventaja de lograr la superviviencia por medio del intercambio, en cierto sentido, de 'servicios' o 'prestaciones', pero esa teoría solamente se presta para el evolucionismo y, en definitiva, el facilismo puesto a al alcance de la mano. El principio y el fin se entrelazan, y realmente aquel que suponemos es el fin, vivir en sociedad, no es más que el principio de la unión que se establece entre seres humanos.
Es que nos hemos forjado como entes sociales, a través de la dependecia. Pensar en la común unión simplemente como el resultado de las fuerzas es tan sencillo que se presta para recurrir, a veces, a existencias místicas que no se alcanzan a comprender con sentidos de realidad porque no son más que mitos que provienen de la imaginación y el miedo original a la vida sin un sustento, sin un sentido.
Ahora, y recalco el momento, ahora es cuando me atrevo a proponer que la vida busca sentido en el convivir de los seres. Pero no todos pueden convivir en una "comunión" tal y como algunas religiones la presentan; no, por el contrario, la unión de individuo se presenta, en la realidad, por medio de la atomización de las tendencias, la diferenciación que con lleva el contraste. Las vivencias, las marcas, el país de residencia, incluso el lenguaje son elementos que acotan la existencia de una persona y a los cuales el 'resto' puede recurrir para discriminar en cuanto a las necesidades y la jerarquización de estas que se establezcan, así una relación de amistad entre un hombre y una mujer, dependiendo de la instancia, el contexto, puede madurar y convertirse en pasión o más tiernamente 'amor' dependiendo de las necesidades de los entes en cuestión.
Pero de manera más global, ya lo imaginarán, y si no es así, lo siento porque por hoy esta idea me pertenece y juega frente a mis ojos mientras la vida se agota lavando sucios pensamientos y actos de otros más.
Lo trascendente no está de moda, hace rato que no, pero nunca la moda ha estado de moda y eso es un alivio.
Mientras, me contento con conocer personas y ver la realidad dentro de sus realidades, intenciones y proyecciones a través de lo visible, a través de los visible ver lo invisible es lo que se lleva ahora. Tranquilamente veo que me ves, y no veo nada más.