viernes, 28 de octubre de 2011

«No quiero norte»

Los pasos se mueven sobre pasos,
todo lo que veo, se ve dos veces
con un pequeño atraso.
El tiempo está confundido y
sin la decisión necesaria,
ha comenzado a tropezar.

Superar la indecisión, fuer-
za y coraje de la mano del
autocontrol. Es el conocerse a
sí mismo y a los demás,
pero la noticia de corrupción
corroe mi propia imagen sin
haber sido parte de la acción...

Decepción, frío y hielo es lo
que viene a la lectura de los
acontecimientos. Se suponía que yo
suponía que éramos parecidos y por
ello el engaño no era una
opción, pero me equivoqué.

Fue una violación de todo lo
que la amistad puede signi-
ficar en una tocación prohibida
y a la vez permitida. Qué más
queda que una palabra con san-
gre conocida.

Dónde queda la confianza luego
cuando existe ya un antecedente.
Mi historia, sus historias
y todo deriva en cuentos que
favorecen y pertenecen al cuen-
to que se atreve a imagi-
nar. Ciertamente me dolió, las
decepciones en cuanto a amis-
tad duelen más que las amo-
rosas, porque duelen en frío y en
secreto, sobre todo cuando yo
no tengo puta idea al respecto.

(escrito en el tiempo frío uno del año 2010)

sábado, 22 de octubre de 2011

Una par de reflexiones desde la realidad

¿A qué se debe ser débil?
En la miseria, las casas no lo eran tanto.
En el peligro, el miedo no era tanto.
En el piso, los perros disfrutaban.

A veces se habla de los que tienen menos, de los que miran sus manos llenas y de quienes sufren; la verdad es que el sufrimiento no es tanto, pero las condiciones deplorables son innegables: innegables mas no insufribles. Se puede vivir, pero hay una esperanza que persiste, hay un horizonte inalcanzable que se presenta, que habla con los dioses del pasto y la pasta.
El ideal se presenta, es la solución, es la oportunidad de cambiar los malos hábitos.

Pero la realidad se encuentra disfrazada, la esperanza nunca fue una promesa. Una promesa para calmar los nervios, una promesa para vivir en la miseria, una promesa para la tranquilidad de la conciencia en la mediocridad. Una promesa que supone saltar por sobre la injusticia y que en realidad no es tal. El cambio está en cada uno, no en alguien más, no en un algo más, no en dioses que buscan porotos. Salir de los ciclos viciosos está en el potencial de cada cual, en la responsabilidad personal por uno mismo, por los demás y para uno mismo.

Es el flujo del yo hacia el otro que siempre vuelve hacia el yo; somos lo que optamos y podemos, no somos solamente algo que nos pasa. A nosotros la vida no nos pasa, nosotros le pasamos a la vida.

martes, 18 de octubre de 2011

Uno que otro demonio

Se juntan en manada.
Oyen, luego opinan, luego oyen y continúan opinando.
Hay un sonido de fondo, son ellos.
Se mueven, respiran y vociferan.

De cuando en cuando sonríen, olvidan su naturaleza.
Piensan en órdenes, estructuras y nunca las ven.
Siguen intentando hacer calzar los planos en las formas, no lo logran.
Luego se alagan y vociferan.

Ven a otro ser, está acorralado.
Sus nervios lo delatan, hay silencios incómodos.
Ellos ríen, es el demonio, hay que humillarlo.
Es el demonio, todo lo que odian.

El deseo de todos: la corporalidad del demonio sufriendo.
Olvidan su humanidad, piensan en su arder.
El demonio no tiene por tener todo lo que no son ellos.
Deben matar al demonio lentamente, es el egoísta por excelencia.

Finalmente humillado el demonio, se sienten satisfechos.
No han notado la humanidad de su demonio.
Nunca quisieron ver al hombre que trastabillaba con las palabras.
Buscaban ver un demonio y lo lograron porque solamente los demonios ven demonios.