viernes, 25 de diciembre de 2009

Blanco, blanco, blanco, negro, blanco

La vida no es tan distinta a lo que era.
El tiempo continúa fluyendo como lo ha hecho desde que la perspectiva se dio a la conocer y se manifestó para dar cuenta de las diferencias que se dan en esos ríos que ya no son el problema.
En realidad el río ya no fluye, pero el tiempo sigue igual. El frío consumió hasta el último recurso hídrico y lo dejó en un esta de animación suspendida en la realidad más futurística posible.
Los celcius fueron derrotados por la supremacia de los fahrenheits, y los pies pisaron a los pobre centímetros. Fuera de aquello, y de la lluvia más blanca de la conciencia, con su suave caer y frívolo sentir, la vida se estabilizó.
Un sabor pudo cambiar, tal vez la amabilidad de un trato inicial es la primera vista de un posible amor a la tierra que se pisa, que a ratos se confunde y camufla entre algunos cristales.