viernes, 20 de marzo de 2009

La oración del hoy

Todo se hace milagroso, los esfuerzos del pasado están atrás y un futuro iluminado que deja ciego al que intenta observarlo con sus ojos desnudos. Estaban muertas las ilusiones, rotos los esquemas y la decadencia venía celosamente resguardándose para tal momento, pero en una jugada que no se esperaba, lo que se ve es un sorpresivo final de fotografía que no esclarece nada, el tiempo detenido dio su visto bueno a la realidad.

Hoy es el día en que se verá quién es quién, y en el que por fin se decidirá si el espíritu es suficientemente fuerte para sostenerse en pie y hacer acto de presencia. Claro, ocasiones anteriores siempre existieron, pero esta vez (que no será la única) es cuando se frena la rueda con las manos y se le impide seguir revolucionando en el mundo, las manos la aprietan y la encierran en una cárcel de sudor y plaquetas.
De las heridas brota algo de sangre nueva, es un nuevo terminar, la historia se va en una vuelta de tuerca con la resistencia del óxido.

Alguien había muerto, así fue y hace mucho tiempo. Pero no sabía de su propia muerte, cómo revivir si no se tiene idea de que se está muerto. Por suerte el hedor penetrante regaló la nueva oportunidad y venció a la costumbre. Momento para ser, estar y ver.

Todos los días amanece en el planeta universo, será preocupante el día en que no ocurra, pero eso dejémoslo para otro día.

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