viernes, 13 de marzo de 2009

comienzo con vainilla

Un pie, y viene el otro, continúo el ritmo para así avanzar. La temperatura no debe de superar los 25 grados, el sol está pasado de lo más alto y golpea el lugar donde solían reposar cabellos y que ahora es una zona despoblada y búsqueda del brillo único, un poco de cera y todo sería perfecto.
Huele vainilla en el aire, o mi olfato está distorsionado por el uso. De la arboleda caen uno tras otro los frutos o gametos, en árboles nunca se sabe: materia difícil. La decepción no es sombría, sino que se viste de colores tiernos y pronuncia suaves palabras que con el tiempo arremeten en una contradicción; dicción refutada por la realidad, lo real prima sobre la fantasía pero eso es algo que no se comprende hasta que las palabras son superadas y refregadas cual lija que pule la madera de la conciencia, esa misma que se encuentra recién nacida y está repleta de astillas.
Las cosas no son sombrías. Todo se presenta en variadas gamas de colores, mientras tanto se definen los colores y comienzan las decepciones, lo que queda es estar, ser y respirar. En ausencia de pena, es bueno sonreír pero sin olvidar lo que se es en realidad: búho o golondrina.

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