jueves, 5 de abril de 2012

Lo que voy entendiendo

Hagamos el siguiente ejercicio de imaginería: hay un vaso de vidrio. Este mágico y enigmático vaso tiene agua en su interior.
Al respecto algunas personas dirán que el vaso está medio lleno; otras dirán que el vaso está medio vacío, y la discusión se irá formando sobre los clásicos cimientos de quienes dicen ser "positivos" y llaman a los del otro grupo "negativo", y aquellos que dicen ser "realistas" y llaman a los otros "ingenuos".

Lo sospechoso son las percepciones, cualidades. El vaso permanece, el agua que lo habita también. Lo que cambia, y aquí está el punto crítico, son las apreciaciones que aquellos que observan se pueden generar a partir de lo que ven, pero aquello que declaran ver no es ciertamente aquellos que observan. Al declarar y apreciar el vaso, se está observando desde la particularidad de cada uno.

No hay que malentender esta declaración, no hay nada malo con aquello que nace de la particularidad y apreciación de cada ser; de hecho es un mundo maravilloso, pero un mundo construido y por tanto, es un mundo ficticio.

La realidad es la que se puede apreciar, sin calificativos, sin adornos de lo bueno y lo malo. Es el paquete de observación completo, es la imagen sin orden jerárquico, sin prioridades del observador.

El desafío que esto plantea va más allá de ver el mundo con ojos positivos y ojos negativos, es ver el mundo con ojos que realmente vean.

Ver la realidad y su brutalidad, sin buscar llenar expectativas, con espectadores que realmente ven lo que está a disposición de ser visto.

Esto no es una obsesión, es simplemente comprensión. El vaso es por sí mismo, el vaso contiene agua. No existe más que eso, en el sustrato de la realidad, eso es, es un hecho. Se pueden concluir más realidades del vaso, pero siempre conservando el sustrato de realidad, sin dejarse llevar por la creatividad arrojada en las emociones.

Si hemos de emocionarnos, seamos responsables de las realidades que creamos o fomentamos, pero siempre mantengamos en perspectiva la realidad y la otra realidad.

viernes, 30 de diciembre de 2011

De dios y la voz


Hablas, tratas con las formas y nada calza.

En un instante eres dios y nada te toca, entonces miras las formas y estas se acomodan a lo que crees pensar de ellas, e instintivamente dejas de ver lo que realmente está ahí.


Sin proponértelo adquieres el tono de la voz, y sobrepasas a dios. Porque lo que diferencia a dios de su propio dios, es que el dios de dios habla, y puede así mandarlo a la conchasumadre en un parpadeo, incluso si la voz le tiembla.

martes, 22 de noviembre de 2011

Resistencia

Se justifica, es el movimiento en equilibrio, el piso colma la resistencia.
El sonido se hace fuerte, la violencia está en esa resistencia, pero cuando estás arriba puedes oír, pero no puedes sentir la resistencia del piso; todo avanza muy rápido y el suelo a veces presenta grietas.
Pero ¿quién no?

Es difícil, están llenos de contradicciones y dicciones; es difícil, estoy lleno de contradicciones y dicciones.
Cómo se puede vivir en grupo si no somos el grupo, cómo sentirse parte de algo que es independiente de lo que deseas, cómo ser cuando no se puede ser.

La salida es activa, la salida es rodar por las grietas y distribuir el peso para evitar el impacto. La salida es saber que siempre hay resistencia y que lo que identificamos como resistencia nos marca a su vez como la resistencia. Siempre es un choque atómico, las cosas no se deslizan por siempre y para siempre.

¿Y la muerte? Seguramente tiene sus propias resistencias, porque morir no es tan fácil como lo era hace ya tiempo.

El humo llena y está embriagado de sentimientos. La vida se vive dos veces y es exactamente igual, pero tu mente vive dos veces y es exactamente distinto: reinscribes las entradas de tu cabeza y ríes por el pasado, y lloras por el tiempo pretérito.

En eso un pájaro cae de su nido, la madre pájara se acerca. Nada haces porque es parte del ciclo natural. En silencio lloras por un ave sin futuro. Puedes gritar muy fuerte y golpear, y aun así no eres una persona que valga.

Realiza tu vida físicamente, únete a muchos y siente ese poder numinoso. Corre, rompe, patea y grita, que otros se te unan y siente esa fuerza. Piensa en encontrarte en ese sentimiento y en esa sensación. Y cuando te canses, cuando la vida vuelva a la realidad y tu continuidad siga siendo la de siempre, cuando eso pase pregúntate: ¿he dejado de estar en soledad?

jueves, 27 de octubre de 2011

«No quiero norte»

Los pasos se mueven sobre pasos,
todo lo que veo, se ve dos veces
con un pequeño atraso.
El tiempo está confundido y
sin la decisión necesaria,
ha comenzado a tropezar.

Superar la indecisión, fuer-
za y coraje de la mano del
autocontrol. Es el conocerse a
sí mismo y a los demás,
pero la noticia de corrupción
corroe mi propia imagen sin
haber sido parte de la acción...

Decepción, frío y hielo es lo
que viene a la lectura de los
acontecimientos. Se suponía que yo
suponía que éramos parecidos y por
ello el engaño no era una
opción, pero me equivoqué.

Fue una violación de todo lo
que la amistad puede signi-
ficar en una tocación prohibida
y a la vez permitida. Qué más
queda que una palabra con san-
gre conocida.

Dónde queda la confianza luego
cuando existe ya un antecedente.
Mi historia, sus historias
y todo deriva en cuentos que
favorecen y pertenecen al cuen-
to que se atreve a imagi-
nar. Ciertamente me dolió, las
decepciones en cuanto a amis-
tad duelen más que las amo-
rosas, porque duelen en frío y en
secreto, sobre todo cuando yo
no tengo puta idea al respecto.

(escrito en el tiempo frío uno del año 2010)

viernes, 21 de octubre de 2011

Una par de reflexiones desde la realidad

¿A qué se debe ser débil?
En la miseria, las casas no lo eran tanto.
En el peligro, el miedo no era tanto.
En el piso, los perros disfrutaban.

A veces se habla de los que tienen menos, de los que miran sus manos llenas y de quienes sufren; la verdad es que el sufrimiento no es tanto, pero las condiciones deplorables son innegables: innegables mas no insufribles. Se puede vivir, pero hay una esperanza que persiste, hay un horizonte inalcanzable que se presenta, que habla con los dioses del pasto y la pasta.
El ideal se presenta, es la solución, es la oportunidad de cambiar los malos hábitos.

Pero la realidad se encuentra disfrazada, la esperanza nunca fue una promesa. Una promesa para calmar los nervios, una promesa para vivir en la miseria, una promesa para la tranquilidad de la conciencia en la mediocridad. Una promesa que supone saltar por sobre la injusticia y que en realidad no es tal. El cambio está en cada uno, no en alguien más, no en un algo más, no en dioses que buscan porotos. Salir de los ciclos viciosos está en el potencial de cada cual, en la responsabilidad personal por uno mismo, por los demás y para uno mismo.

Es el flujo del yo hacia el otro que siempre vuelve hacia el yo; somos lo que optamos y podemos, no somos solamente algo que nos pasa. A nosotros la vida no nos pasa, nosotros le pasamos a la vida.