domingo, 21 de abril de 2013

Claro

Estás en tu vaso de agua, a veces es tormentoso y otras es un vaso de leche.
Estás ahí, y entonces te das cuenta de que existen otros vasos mucho más tormentosos que el tuyo. Entonces entiendes que lo que te ocurre no es nada, y sientes vergüenza por pensar que la vida era tan terrible, por haberte encerrado en algo que simplemente no tiene el peso ni la importancia que le has dado, te das cuenta de que tu vida es maravillosa a pesar de tus penas.

Debo agradecer por tener el vaso que tengo, y debo amar correctamente los vasos de otras personas para ayudarles a superar sus vicisitudes. Soy afortunado y no puedo armar una alharaca simplemente porque personas a las que amo se alejan de mi vida. Hay cosas peores, hay pasados peores, hay presentes peores, habrá futuros peores.

Está claro, espero que la lucidez dure lo suficiente. Ser capaz de amar es... Es vida.

Elegir

Elegir poder elegir es la verdadera libertad.

Hoy es un día especial, el sol brilla cálidamente, el viento suave acaricia la piel, los autos han dejado de andar haciendo tanto ruido. Es un día especial porque es la calma que viene luego de la tormenta. Porque una tranquilidad y temple de este grado solamente se logra luego de que los tormentosos pensamientos atacan de noche y no dejan dormir. La tranquilidad solo se puede apreciar cuando ha sido la consecuencia justa y necesaria de la tormenta.

El dolor no se detiene, pero nos hacemos fuertes. El tiempo pasa y las personas también, el tiempo pasa y nosotros pasamos. Ya no somos quienes éramos hace un mes, el aire nos cambió y no me di cuenta. Esas estúpidas asociaciones del amor con la guerra, no me convencen. El otro día en una película hacían una referencia a determinado acto, pero para mí esas palabras hacían referencia al amor. Las palabras decían algo como lo que sigue: "es como una competencia en la que los dos quieren que gane el otro". Qué cierto es aquello. Porque si algo caracteriza al amor, a pesar de las discusiones y los hermosos momentos de cercanía, es esa voluntad de querer hacer un bien al ser amado, ya sea pareja, familia o amigos. En ese sentido el amor es entrega, el amor es lo que llena el interespacio entre los átomos.

Ahora, para poder realizar esa entrega tienen que estar las ganas de competir. El amor en su unidad básica se desarrolla entre al menos dos seres. Si no hay una intención recíproca, el amor se pierde en una balanza alterada y el mundo se derrumba. Los corazones se hielan y comienza la edad de piedra, una presión en el pecho junto con ese vacío y el gris, todo es gris.

Pero la esperanza, la esperanza en el amor es real. Porque "esperanza" incluye el esperar, hay que ser fuertes. El amor de ayer no es el mismo que el de hoy, y tampoco será el mismo que el de mañana. Tú eliges con quien competir, lo cual corre para todos. Así como tú eliges, alguien te elegirá. Rinde honores a la libertad del amor, honra a tus competidores, porque amor es buscar el bien para un otro y nada más.

Hay días y noches de tranquilidad, hay días y noches de tormenta. Pero el tiempo, el tiempo todo lo puede, el tiempo y el amor.

viernes, 19 de abril de 2013

Certeza y opción

Una hermosa frase que no parafrasearé decía algo así como "el dolor es una certeza, el sufrimiento una opción". Ahora pensemos un poco más allá utilizando estas palabras. Nacemos del dolor y morimos en el dolor. El vivir es doloroso, en cada momento en el que expresamos ansias de vivir estamos sintiendo dolor. El problema es que la manera en la que se ha narrado la forma en la que en el conjunto concebimos lo que se daría llamar "vivir" ha sido una forma muy fantasiosa que le ha entregado características míticas al vivir. La utopía se ha transformado en lo que percibimos a través de la narración en la cual ponemos nuestro entusiasmo y buscamos creer, pero que a cada momento nuestros sentidos contradicen.

Ya por el simple acto de respirar por primera vez sentimos dolor. Los músculos necesarios para llevar a cabo tal acto indispensable para vivir necesita ser utilizados, las fibras se rompen y los músculos se regeneran al mismo tiempo que se fortalecen. Piensa en cualquier acto, cualquier movimiento que realices. Hasta el aire se resiste a tus disposiciones dándote la pelea, la gravedad te recuerda por qué te debes cuidar del suelo. Pensar es recurrir al dolor, amar es recurrir al dolor.

Pero no seamos ciegos, la frase continúa. El sufrimiento es una opción, porque si bien no podemos evadir el dolor, sí podemos rodear el sufrimiento. Ese sufrimiento no nace del dolor, nace más bien de la decisión que tomamos ante la percepción del dolor, el sufrimiento es lo que pensamos que sentimos cuando sentimos dolor. El sufrimiento es un segundo orden que no corresponde al verdadero estado de las cosas, y en ese sentido está en nosotros, en ese sentido somos los responsables de sufrir.

Lo triste es que también somos responsables del sufrimiento de otras personas, porque no solo causamos dolor a otros sino que también damos una interpretación de la realidad y añadimos narración al dolor, hacemos sufrir sin que este sea nuestro objetivo, pero sí es nuestra opción.

Hace unos días publiqué el fin de este blog, me equivoqué. Pasé del dolor al sufrimiento, tomé el sufrimiento como una forma de serle fiel a un ideal, tal vez como un castigo. Abracé el sufrimiento. Ahora abrazo el dolor e intento no agregarle aquella estúpida y adornada narrativa que a veces entrega algo de satisfacción en el acto masturbatorio según el cual nos intentamos justificar recurriendo al contexto, adormeciendo la sensación de dolor por medio de un sufrimiento que solo nos permite mirar nuestro ombligo.

Por suerte recapacité, entendí que en realidad este blog fue creado desde el fuego de la desesperación, desde la ausencia de un espacio que se resiste, la realidad de la humanidad, la duda instalada. Muchas veces se señala que no existe "lugar a dudas", falacia. La duda siempre está presente. Está presente en el odio y en el amor más puro. La duda es la estabilidad en su día libre, la duda es el cemento que una vez se seca fortalece la estructura. Es curioso, en mi debilidad dudé y ahora la duda ha dado paso al sustento que entrega la decisión. Estoy seguro de que en más de una ocasión recurriré al sufrimiento otra vez, pero también estoy seguro de que en mi conciencia orbitará la idea de que mi sufrimiento es una opción, y podré empoderarme, podré optar realmente. Porque no se trata de vivir una vida de la manera correcta o incorrecta, sino que se trata de ejercer autoridad sobre las decisiones propias, sean cuales estas sean, pero optando por ellas. Van Gogh no perdió una oreja, van Gogh la dejó.

A nivel personal debo confesar que estoy en un momento delicado de mi vida. Hace unas semanas la mujer por la que mi corazón late se decidió y me dejó. Ella tuvo sus razones (grandes razones) obviamente, pero dejó latiendo un corazón que por casualidad vive en mi pecho. Esto me ha golpeado y he andado bastante errático, también he estado en una sequía de pensamientos y un exceso de autocompasión. Por eso, después de lograr procesar la enseñanza, quise compartirla en el lugar adecuado, porque mi sufrimiento no era un subproducto de su decisión, no señor, mi sufrimiento era mi opción, una estúpida opción. Claro que el dolor persiste, cómo evitar aquello cuando realmente amas, pero no significa que se le deba entregar un pase libre a la autocompasión y el sufrimiento. Dejé de comer carne hace unos meses por lo basura que me hacía sentir que en realidad un plato de machas fuera en realidad el equivalente a 15 vidas tomadas solo por mi banal goce y a cambio del puto dinero. Ni si quiera soy propietario de mis asesinatos, me río en el lujo y asesino de manera neutral usando billetes de monopolio. Siento que el sufrimiento no es más que el reflejo de la propia vanidad, sufro no solamente porque ella me dejó sino que sufro porque no puedo aceptar que ella me dejó, así como se toman 15 vidas para untarlas en queso sin necesidad, sin hambre, sin razón.

Volviendo a una idea anterior que no alcanzó a nacer, la ausencia de dolor o por lo menos la apariencia de ausencia de dolor es un problema moderno. Están estas redes sociales, vemos rostros y textos felices inmunes al dolor, pero es solo una puesta en escena a través de los medios de los que los humanos disponen. El dolor es permanente, aunque tal vez baje su intensidad. El dolor nos permite adentrarnos en el mundo tal como es. No hay porque ser un monje que un día se levanta y decide mantener su brazo alzado por siempre para percibir el dolor. No, el dolor se puede percibir a diario, dolores menos intensos, pero no menos útiles. Se debe abrir las percepciones para amplificar y enfocar hacia este dolor. Lo doloroso del vivir nos permite concentrarnos y conectarnos con una sabiduría interna que todos poseemos, nos permite dialogar con sinceridad. Sin dolor no conoceríamos los contraste de lo hermosa que es la vida. El dolor y el amor deben ser opuestos, pero opuestos necesarios.

El dolor es una realidad que no se puede evadir, pero el sufrimiento es una opción. Estamos rodeados de realidades y de opciones, hagámonos responsables y optemos. Amor es dolor. Por eso el amor es una realidad, y allí está lo hermoso de poder amar y ser amado, vivir en la realidad.

sábado, 30 de marzo de 2013

No cabe duda: el espacio se agotó

Cuando comencé este blog el objetivo era intentar articular ideas, pensamientos e intuiciones por el estilo. Hoy he aprendido algo valioso sobre la diferencia entre las emociones y los sentimientos.

Aun que tú lector no lo creas, hay una gran distancia entre las emociones y los sentimientos, son dimensiones distintas de la realidad humana.

Una emoción es la reacción mediata o inmediata a diversos estímulos, es un escozor, es aquello que surge incontrolable dentro de la perspectiva de quien piensa y siente, pero se debe resaltar el que una emoción simplemente brote en medio una situación, una idea, un sueño. La emoción es aquello que sentimos en bruto y que no conlleva ningún esfuerzo ni proceso por parte del ser que siente.

Por otro lado está el sentimiento, que a pesar de lo que la mayoría cree o intuye, es resultado de segundo orden. Los sentimientos surgen cuando aquellos seres invadidos por confusas emociones se levanta y se hacen cargo de la realidad. Los sentimientos son emociones con sentido, y aquí viene lo maravilloso del asunto, son emociones con sentido, un sentido otorgado por seres que sienten y piensan. Seres que dejan de lado el universo de las posibilidades y por propia voluntad deciden entregarle valor y peso, sabiduría y complejidad a las emociones que pululan a su al rededor. Los sentimientos son prueba de que no solamente ocupamos el espacio en el que vivimos, sino que alteramos y creamos historias, conectamos todo aquello que existen en nuestra forma humana.

Optar y dar sentido a las emociones para que puedan transformarse en sentimientos es el verdadero significado de ser libres. Poder lograr aquel tránsito hacia la constitución de un sentimiento es utilizar aquello que realmente nos define como seres vivos, que es el alma.

Con estas palabras doy por terminado todo lo horrible y sutil que pudo ser parte de este blog, porque...

No cabe duda: el espacio se agotó

 ¡Ah!, pero como habrás ya descubierto... Este lema siempre estuvo, nunca hubo lugar para las dudas. Puede que sea momento de replantear el objetivo de esta falta de disponibilidad espacial, así como la vida pura y dura.

martes, 21 de agosto de 2012

Mi pie


JUEVES, 28 DE ENERO DE 2010


«Mi pie no es tan bonito como otros pies. No es que no esté, en cierto sentido, agradecido de no tener un dedo extra o algún tipo de cojera, porque en realidad sí, efectivamente, mi pie es funcional, pero no tiene una buena apariencia. Está bien, el dedo pequeño de mi pie derecho tiene una forma que podría llamar “normal” con su uña proporcional, es pequeño como debería ser todo dedo. El problema es cuando hablamos del dedo gordo de mi pie derecho; de partida no es igual que el del pie izquierdo, eso ya da para pensar que no es normal. Pero lo peor no es eso, lo que me colma como persona y causa mi descontento en realidad es que el pobre dedo, que a este punto ya es uno maldito, está triste. Es un dedo infeliz y lo sé, sus gestos lo dicen todo, y lo que pasa es que la felicidad que irradia el dedo pequeño hace aún más notoria la desazón del dedo mayor, se palpa su tristeza y amargura.
Pensando algo ya más profundo, sin dedos tristes o felices, la forma del pie es “buena”, pero algo redonda, lo que me ha traído muchas bromas al respecto a lo largo de mi vida: “pie de empanada” y el sufrimiento era para mí o mi pie, no lo sé. En fin, los pies son todo un tema, al igual que los brazos y piernas. Sobre todo las piernas, y las caderas que tanto me hacen volar en el pensamiento. No digo que piernas y caderas lo sean todo, pero al menos cuando no es importante conocerse, cuando el momento es fugaz, es agradable disfrutar de una vista privilegiada, aun que…

Antes de ese punto, me gustaría presentarme como un personaje de ficción y netamente de ficción, que no pretende nada más que dar a conocer una historia de ficción, la que dentro de una misma ficción, se transforma en la realidad de mi propia ficción. Mi nombre (ficticio) es Roberto, pero me dicen Alfredo. Sé que es raro, y siendo mi propia historia ficticia pude haber inventado algún nombre o por lo menos haber omitido mi apodo (nombre) que no coincide con el nombre que mis padres me dieron, pero lo que pasa es que existe una historia detrás de ese nombre que reemplaza a mi verdadero (ficticio) yo, una de esas historias tan jocosas para quienes las oyen y vergonzosas para la víctima, por lo que no la pretendo contar, alguien tendrá que hacer un libro (ficticio) sobre aquella burda y prostituida historia sin sentido… Pero me siento difícil, no me gusta sentirme difícil. Creo que tal vez sería bueno incluirla en este manus-… No, esto está escrito cibernéticamente, por lo que en una de esas podría ser un tecla-escrito o alguna palabra new age, bueno mejor no me preocupo de esas cosas, hay que tener en cuenta la ficción presente aquí por lo que no me haré problemas en inventar palabras.

Como dije, mi nombre es Roberto y me llaman Alfredo, así como los fetuccinis, y creo que ya me presenté. Mi edad es indefinida, como supuesto lector o robot que lea, como sea, qué edad tengo o tal vez no, la verdad es que no es algo importante a menos de que la edad te importe y si te importa es porque es uno de tus problemas. Deberías de hablar con alguien de ese problema, preocuparse de la edad cuando recién conoces a una persona puede ser una forma  de prejuzgar, porque al menos yo conozco personas de treinta y nueve años que se comportan como púberes y hacen pendejadas como idiotas de veintidós que se comportan de la misma manera, y por otro lado he conocido a otras personas de quince con actitudes de alguien de cuarenta. Con esas personas uno siente que se repartieron mal las cartas o que en realidad el observador es el que está mal, una de dos o todas de una. Pero como vivo mi vida (ficticia) en primera persona, puedo ser todo lo egoísta que quiera y pasar a llevar al resto diciendo que el mundo está mal y no yo. Aunque, nuevamente me fui por un pequeño hilo, como esos con los que hacen los chalecos de alpaca que compran los estúpidos gringos a precios elevados, es tan fácil hacerles el truco que abusan de ellos, no sé quiénes son los tontos ellos o los abusadores, pero sacando las cuentas y en el mundo idiota en que vivimos el más “vivo” es el que gana, no estoy de acuerdo. Creo que esa clase de “viveza” deberían de exterminarla, pero no soy valiente como para tomar mi decisión y responsabilizo al resto dejándoles la tarea difícil y ardua. Como sea, nuevamente se fue la maldita historia que quiero contar (inventar en mi ficción) ahora, en este momento.

La verdad es que no es una historia, ni una ficción. Esto trata de algo que me sucedió a mí, Alfredo, o sea, Roberto E- - - -  (mi apellido). Me retracto, no es algo que me sucedió, es algo que está sucediendo porque la vida es ahora, el pasado es pasado y está pisado, así como esas canciones que no aparecen más que en frases de vez en cuando.
Hace unos meses tomé una decisión, mandé al mundo que me rodeaba a otra órbita, cerca del baño para los que me entienden, no sé si es tu caso lector querido (sí, te quiero; no mucho, pero te quiero o te tengo cariño, no sé cómo ser universal). Las cosas en mis círculos estaban complicadas, el mundo era un atado de cuerdas que no tenían ni principio ni final, y ¿qué hace la gente valiente cuando tiene problemas? Corre, y el que no lo hace, muere.

En fin, me arranqué de mi patria y me erradiqué en un país “libre” (ficticiamente). Estados Unidos es un nombre muy largo y no me agrada el peso que tiene como país o nombre de país, por lo que de ahora en adelante me referiré a este lugar, en donde ya llevo un mes y medio, por el nombre de Forlorn, el país de la libertad. No sé si tú lector estás informado al respecto del “sueño forleano”, si es que sabes algo acerca de éste, lee rápidamente las líneas que vienen a continuación. Y si por el contrario, no tienes idea alguna al respecto, estate atento que voy a dar clases sobre el tema.

Primero lo primero, Forlorn es un país que está norte de Pimentón, mi patria de la cual escapo. Ambos países se encuentran en el mismo continente, pero no recuerdo el nombre en este momento por lo cual y sin ninguna intención de no comprometerme en algún tipo de enredo o lo que sea, lo omito; se me olvidó y eso pasa, vive tranquilo. Podríamos decir que Forlorn es el país del norte, mientras que Pimentón, en el sur, es un país peculiar y no me confundí con las letras, así que relájate lector. Prosigo, Pimentón fue conquistado por España y Forlorn por Inglaterra, es por eso que en Forlorn se habla español y en Pimentón inglés.
En Forlorn se logró la independencia tempranamente, alrededor de no tengo idea, pero ocurrió antes que en los países del sur conquistados por los españoles. Entonces, Forlorn se desarrolló como potencia mundial y tras un par de guerras o algo así, que no forman parte de mi vivencia (ficticia), la economía y los avances, bla y bla, llevaron a que se desarrollara una sociedad hija de hippies y con buenos sueldos. Por otro lado en el sur, guerras infructuosas, subdesarrollo y la historia pero al revés, llevaron a una serie de dictadores y por ende varios hippies frustrados viviendo para trabajar. El cuento es que Forlorn es un país donde abunda el trabajo, y por supuesto que se contrata a los inmigrantes a muy bajos precios, por lo que el trato es justo.
Ya que el hippismo de Forlorn es latente, en aquel país se usa hablar de la libertad así como el fetiche de todos, y por ello se autodenominaron como el país de la libertad en donde los hippies frustrados del sur con sus dictadores pueden escapar de sus inmundas vivas para realizar y tener su propio pedazo de tierra en el país de la libertad (o libertinos hippies) para así realizar el “sueño forleano”, que claro, viene con la alegría y felicidad pero en porciones de comida de avión comercial (clase económica).

Entonces, ahora que está claro lo del sueño que inútilmente expliqué, puedo continuar con mi falta de historia. Las verdaderas razones de por qué decidí escapar del mundo aún no las veo claramente como me gustaría, pero creo que puede estar relacionado con que (a enumerar): -uno- le debía dinero a un par de personas, -dos- una novia que me dijo que estaba embarazada mientras sus padres me gritaban toda clase de improperios, -tres- la muerte de mi hermano menor después de haber sido mordido por un zorro con rabia en medio de una reserva natural, -cuatro- mi otra novia se enteró de mi futura (supuesta) paternidad, -cinco- la lavadora de ropa se estropeó, ya no lavaba como antes. Creo que esas son todas las razones que puedo enumerar en el momento, si en algún momento recuerdo otra, no dudes lector que te la haré saber, así de obsesivo me siento y me pienso.

Sé que he puesto bastantes estupideces ya y aún no comienzo con la historia, pero quiero regalarme el hecho de tomar tu atención y jugar con ella lector. En cierto sentido, es el poder que tengo sobre ti, claro, a menos de que tomes estas páginas las guardes o en el mejor de los casos las uses en el baño cuando te falte el papel higiénico. De todas maneras quiero abusar de tu paciencia para hablar sobre las piernas y las caderas. Tengo bastante claro que unas piernas contundentes y fornidas no lo son todo, no, esas piernas bien formadas necesitan de unas caderas que les hagan juego. Y es obvio, cuando hablo del “juego” me refiero también a un trasero (sin mencionarlo) que esté levantado en la proporción justa. Aún así, teniendo el conjunto, debo decir que hay algo más que falta pero que no se toma en cuenta para los calendarios colgados en la vulcanización y es que la actitud de vida, así como el rostro, poseen un atractivo que es el que realmente articula el movimiento del juego de caderas y piernas (plus trasero). Algo así como esa frase prostituida de que “los ojos son las ventanas del alma”, no sé si sea tan cierto, pero al menos puedo decir que cuando cotizo a una fémina (en el sentido de observarla) veo más allá de lo evidente; podemos hablar de que tiene un bueno culo, sí, unas buenas piernas, también, pero si no tiene la “actitud” y uso esa palabra a falta de otra palabra que llene o rellene de mejor manera el sentido que se está forjando en mi cabeza. Continúo, es la actitud lo que llena y me hace pensar en ella siendo mía, esto no solamente en el sentido carnal como se podría llegar a figurar usted lector, no, a menos que tomarse de las manos sea algo carnal, lo que no debería de ser incorrecto porque es juntar carne con carne. En fin, con la actitud correcta la imaginación se activa y juega por rincones, a veces, desconocidos, configurando mapas y fotografías en la que somos una pareja feliz o un par de individuos que han satisfechos sus respectivas necesidades y se separan a continuación.
A veces puedo llegar a sentir sabores con el solo hecho de entrar en contacto visual, y aunque suene pervertido (y en ciertos y variados sentidos lo es) debo decir que yo, Roberto, soy una persona “tranquila” en el ámbito hormonal y la calentura no me domina (demasiado) a diferencia de la manera en que gobierna a otros, pero aún así creo que el erotismo (por no usar la palabra sexo, a la que temo y espero que tú lector también lo hagas) es una parte esencial de nuestra animalidad y es el motivo de las más grandes acciones que se han gestado en el mundo, ya sean en el ámbito de las artes o en el de la guerra.
La justificación de estas últimas líneas va de la mano del hecho de la necesidad de comprometerte lector con una visión (ficticia) de lo básico en un mundo de Roberto y que en cuanto aparezcan o sucedan ciertos hechos se verá la utilidad de estas explicaciones que por ahora no vienen al caso y que parecen provenir de la mente desquiciada de algún forleano o pimentoneano virginal y obsesivo.

Lo siento»