martes, 23 de febrero de 2010

Ciclo, reciclo y la duda

Ciclo, reciclo y la duda.
No existe la manera justa, el instante preciso. Por más intuición alumbrada que se tenga en una vida de momento en determinación, por más que la canción precisa produzca un agrio o dulce sabor en el paladar, las ideas y pensamientos se mezclarán dejando al mundo en el mismo vaivén que confunde a la determinación más pura, al instante más preciso y la precisión se fue al carajo.
Aún así, la fortaleza que es iluminada por la idea de un ave fénix que abatida resurge de las cenizas.
Es precisamente así, y no de otra forma, que las cosas deben ser y se viene a la mente por decreto.

Autocrático hasta el final, a menos de que se demuestre lo contrario, que como en todo, y ley física del sentimiento, siempre existe ese espacio que da pie a la duda mientras se observa desde un balcón hacia el vacío: "y si ahora me lanzo ¿volaré?"

Sabor a canela cuando la mezcla solamente incluye un puto té chino y vainilla, confundiendo a las papilas gustativas. Pero qué va, si en realidad la luz del sol iluminará cuando es debido, todos los días por el resto de mi vida y tal vez la tuya.

sábado, 9 de enero de 2010

En la energía

Es el observar y ver más allá de aquello que se nos muestra a simple vista.
No existe persona que sea inmune a la vista de lo demás, las fantasías del tal 'hombre invisible' son cuentos de otros tiempos. El gran engaño está a vista y paciencia de quién se rinda ante los sabores de la vida en cuanto a lo que realmente importa: las personas.
Vivimos en sociedad, unos dirán que por un acuerdo que solamente favorece a los más débiles dándoles la ventaja de lograr la superviviencia por medio del intercambio, en cierto sentido, de 'servicios' o 'prestaciones', pero esa teoría solamente se presta para el evolucionismo y, en definitiva, el facilismo puesto a al alcance de la mano. El principio y el fin se entrelazan, y realmente aquel que suponemos es el fin, vivir en sociedad, no es más que el principio de la unión que se establece entre seres humanos.
Es que nos hemos forjado como entes sociales, a través de la dependecia. Pensar en la común unión simplemente como el resultado de las fuerzas es tan sencillo que se presta para recurrir, a veces, a existencias místicas que no se alcanzan a comprender con sentidos de realidad porque no son más que mitos que provienen de la imaginación y el miedo original a la vida sin un sustento, sin un sentido.
Ahora, y recalco el momento, ahora es cuando me atrevo a proponer que la vida busca sentido en el convivir de los seres. Pero no todos pueden convivir en una "comunión" tal y como algunas religiones la presentan; no, por el contrario, la unión de individuo se presenta, en la realidad, por medio de la atomización de las tendencias, la diferenciación que con lleva el contraste. Las vivencias, las marcas, el país de residencia, incluso el lenguaje son elementos que acotan la existencia de una persona y a los cuales el 'resto' puede recurrir para discriminar en cuanto a las necesidades y la jerarquización de estas que se establezcan, así una relación de amistad entre un hombre y una mujer, dependiendo de la instancia, el contexto, puede madurar y convertirse en pasión o más tiernamente 'amor' dependiendo de las necesidades de los entes en cuestión.
Pero de manera más global, ya lo imaginarán, y si no es así, lo siento porque por hoy esta idea me pertenece y juega frente a mis ojos mientras la vida se agota lavando sucios pensamientos y actos de otros más.
Lo trascendente no está de moda, hace rato que no, pero nunca la moda ha estado de moda y eso es un alivio.
Mientras, me contento con conocer personas y ver la realidad dentro de sus realidades, intenciones y proyecciones a través de lo visible, a través de los visible ver lo invisible es lo que se lleva ahora. Tranquilamente veo que me ves, y no veo nada más.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Blanco, blanco, blanco, negro, blanco

La vida no es tan distinta a lo que era.
El tiempo continúa fluyendo como lo ha hecho desde que la perspectiva se dio a la conocer y se manifestó para dar cuenta de las diferencias que se dan en esos ríos que ya no son el problema.
En realidad el río ya no fluye, pero el tiempo sigue igual. El frío consumió hasta el último recurso hídrico y lo dejó en un esta de animación suspendida en la realidad más futurística posible.
Los celcius fueron derrotados por la supremacia de los fahrenheits, y los pies pisaron a los pobre centímetros. Fuera de aquello, y de la lluvia más blanca de la conciencia, con su suave caer y frívolo sentir, la vida se estabilizó.
Un sabor pudo cambiar, tal vez la amabilidad de un trato inicial es la primera vista de un posible amor a la tierra que se pisa, que a ratos se confunde y camufla entre algunos cristales.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Claro, claro; y sutil

Claro, claro. Como el agua, de una corriente algo turbulenta.
Es la finitud, la pregunta es el principio y la respuesta, claro, el final.
El final es el límite, es una pared infranqueable, es un cajero automático con refuerzo que previene el oxicorte. Y bueno, el intento de un final vendría siendo el alunizaje de la realidad, que choca con la cortina de hierro que recubre sus secretos

Sentí en un momento la urgencia que luego de calmar, en algo las pasiones, solicitaron una auditoría de las sensaciones. Genial, dirán algunos, pero no lo sé. Ellos tampoco lo saben, si lo supieran no responderían las cosas que no saben en vez de articular intentos infructuosos.

Buscar el deseo, desear lo deseable y abandonar lo indeseado; ¿dónde se encuentra el deseo? Porque deseo encontrar lo que me haga desear. La pasión prende chispa en la imaginación y en combustión quedan los absurdos pensamientos. Cuántos de esos no quedaron y solo fueron balas al aire, la verdad es que se han gastado buenas ideas y en su finitud se han ido al infinito, para que luego alguien, de rebote, les atrape y rescate.

¿Desde dónde quiero hablar? Aún no está claro que quiera hablar, pero lo que sí puedo decir es que quiero abrazar la realidad desde el frío satisfecho en los peldaños que llevaban al placer y que ahora son la puerta de salida de ideas que no vienen al caso, pero que en este caso precisamente, pasan a ser las protagonistas de la dulzura de un perfume que ronda en la habitación agotada. Los sustentos están ya algo adormecidos y las ideas siguen brotando, contrariando la lógica del deseo que mediante su supuesta satisfacción agota sus recursos.

El suelo lo sabe, está algo acostumbrado al ritmo particular que cobija como un ente indiferente de la excitación; los pensamientos deberían de estar cansados, agotados, pero no es así. Las ideas no confluyen hacia un lugar provenientes de otros, porque es ahí y en ese lugar que quiero encontrar la idea que prima la realidad. El sabor perdido, el sabor encontrado, el sabor nuevamente perdido. La pregunta cambia, la satisfacción no es el final, sino el principio de ideas embarazosas que cruzan por el tiempo pero no a tiempo.

La biología no me basta para encontrar sentido en la falta de sentido que tiene una idea en su composición química; no me engañes que yo todavía no lo hago, entonces mejor juguemos a divertirnos con las verdades que solo nacen gracias a las presentes falsedades.

Son las ideas que nacen de un buen momento, no sé si esos momentos se multiplican y aplican a otras extremidades que no conozco, tal vez me lo he cuestionado desde donde el deseo lo permite tras la realización, pero eso es solo por y gracias a la realidad de un encuentro mítico que no habla de sacralidades y que tan solo narra la historia de una vivencia de lo realmente sagrado.

Puede que no tenga el don necesario para traer al presente sucesos pasados, pero me calma la idea de construir un mundo de ideas verdaderas amparadas en la realidad y no en la fantasía, un mundo que haga que se estabilice el ensueño del deseo resuelto y el placer por resolver. La cuestión que prima es la gratificación, pero justamente sin gravitar en torno a esa resolución; el espacio de la sutileza tiene un buen sabor que, en lo posible, quiero seguir lamiendo desde su fuente.

jueves, 10 de septiembre de 2009

La función hace al nombre

Hierve sobre la piel, en la punta de los dedos del pie: el frío reina sin cabeza ni extremidades, porque si es verdad su presencia en tus manos, lo cierto es que no puedo distinguir. Es un tenor que no canta de avanzada y no lo vuelve a intentar; es un baile que no termina en un coito prematuro y unas cuantas ideas un tanto embarazosas.

La piedra que cumple la función de pedestal se cansó y se marchó, es por esto que la escultura reposa sobre el húmedo césped que ha sucumbido ante el rocío matinal. Y es también claro que la figura que realiza las veces de espejo no comprende la ausencia de la presencia del pedestal cansado. Se largó y no ha vuelto en varios ciclos matutinos, por ello las marcas de la silueta petrificada van entregándose al avance de un moho tormentoso que explota en un rezago de vida donde no existía. Es un anti-recurso que apareció y con el tiempo camufló su exquisitez entre las tierras de pastoreos de una hacienda perdida.

El frío no fue lo suficiente para congelar el movimiento del pedestal, pero sí logró hacerlo pasar desapercibido en su huida en la que la escultura no logró divisar ni palpar, mas sí degustar su ausencia.